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Comprobando el herradero

En este herradero, en la explotación de la familia Espina, aparecen los guardias Caballero y Lozano, estando en medio José Romero Bohollo, veterinario y alcalde de la localidad en los años setenta. Contemplan cómo los dos trabajadores encienden el fuego donde serán puestos al rojo los hierros con que se marcarán las reses. También aparece en la imagen el torero Rafael Ortega.

El profesor Enrique Carabaza cuenta como: “ el ganado bravo o de lidia ha sido desde la Edad Media, un elemento fundamental en los festejos populares. No hay feria ni festejo que no cuente con un espectáculo taurino, donde se lidien animales bravos. El vacuno de lidia, que garantiza el espectáculo, es conocido por el público y los participantes en el festejo, garantizando así la emoción... y el negocio. Es fundamental, pues, que no haya dudas, ni para la empresa que organiza el festejo, ni para los lidiadores, ni para el público, sobre la naturaleza brava del ganado.
Por ello, el ganado bravo, tiene una serie de informaciones, grabadas a fuego sobre su piel, que garantizan su naturaleza. La marca de la ganadería y el año de nacimiento, son informaciones imprescindibles. Las fiestas de toros presentan múltiples variedades, en cada una de las cuales se emplean animales de características diferentes, en lo que respecta al sexo y a la edad de las reses empleadas. Por ello, cuando llega la época de herrar, de marcar al fuego el emblema de la ganadería y el año de nacimiento del becerro, así como el número con el se inscribirá en los libros del ganadero, se hace necesaria la presencia de la Autoridad, la pareja de la Guardia Civil, que garantizará la veracidad del proceso”.

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