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Artículo de Adolfo Vázquez sobre Malcocinado. Y 2

“Pero, en fin, saquemos enseñanzas de lo pasado; aciertos y errores aleccionan, sin género de duda. Y en esta ocasión y con los datos anteriores nos ratificamos en nuestro criterio de que el campo español del centro y mediodía peninsular está abonado para la reforma y que con poco que se haga el éxito sobrepujará nuestras esperanzas.

Ahí está, pues, Casas Viejas. Ya pueden los monárquicos dados al masoquismo de las altas responsabilidades hurgar hasta la epilepsia en el horrendo sucedido aquel día de enero, que todos los republicanos lloramos en silencio como una desgracia de la fatalidad; no sacarán nada que les sirva a sus torvos propósitos. Los campesinos de Casas Viejas saben que la Reforma Agraria es obra de las izquierdas, a despecho de las derechas. Que éstas la están aplicando tarde, mal y arrastras. Y que la vuelta de las izquierdas significa la resurrección e inmediata aplicación de esa ley en toda su integridad.
Por eso, los campesinos de Casas Viejas, a pesar del histerismo flordelisado, votarán a Azaña.
Adolfo Vázquez Humasque
29-6-1935”

Posiblemente se refiera a los monárquicos cuando habla del histerismo flordelisado porque la flor de lis es uno de sus símbolos. Me parece necesario reseñar que debido a que los diferentes proyectos de Reforma Agraria en la zona aparecen como consecuencia de los Sucesos, al menos su empujón final, y aunque fueron coordinados por el socialista José Suárez y su cuñado Francisco Fernández Guerra de la Vega estos se implantaron durante el periodo del bienio conservador, en los años 34 y 35. Por otra parte, señalar que las elecciones de febrero fueron ganadas  por el Frente Popular y que en Casas Viejas la proporción de votos izquierdista fue amplísima. Pero pronto, cinco meses después, llegaría la guerra civil, el triunfo de los rebeldes y el fin de todos estos proyectos de Reforma Agraria. Con la de Malcocinado, al ser propiedad del estado, no pudieron devolver las tierras a sus dueños y no supieron muy bien que hacer con esta comunidad de campesinos. En 1949 la propiedad colectiva pasó a ser de explotación individual.  Lo cuenta Mintz en Coplas de Carnaval: “De las veinte comunidades de campesinos organizadas en la provincia de Cádiz por los republicanos entre 1932 y 1936, sólo Malcocinado sobrevivió a la derrota de la República. Como la tierra había pertenecido al ejército, no había ningún propietario particular a quien devolver la tierra, curiosa anomalía que perviviría bajo la dictadura….El relato más memorable referente a la cooperativa fue el del gran día de 1949, en que el gobierno de Franco dio a los miembros de la comunidad la oportunidad de decidir si querían continuar como una cooperativa o dividir la tierra y sus bienes. Después de diecisiete años de riñas sobre quién ofrecía las mayores contribuciones, quién trabajaba más y quién tenía la familia más numerosa y meritoria, la mayoría de las familias decidieron dividir las tierras y los rebaños. El gobierno retuvo la propiedad y alquiló parcelas, asignando un colono a cada una, en la que cultivarían su propia cosecha y cuidarían de sus propios animales”. En la actualidad tanto la Yeguada, como Torrecillas son un oasis de propiedad mediana, en medio del desierto latifundista que los rodea.

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