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Los Sucesos y los periodistas

Los Sucesos fueron la gran tragedia de la República y uno de los primeros grandes casos mediáticos donde el reportaje fotográfico tuvo su protagonismo. Las actuación  de una gran parte del periodismo dejó mucho que desear. En el libro el Caso Casas Viejas de Tano Ramos se puede leer: “ Tras el juicio a Rojas, Casas Viejas no abandonó las páginas de los periódicos. Pero los periodistas y los políticos ni pisaban ese pueblo, ni se acercaban a ver qué ocurría allí, cómo se vivía en ese lugar un año después de la rebelión…. Eduardo de Guzmán sí regresó a Benalup de Sidonia.
Allí se topó con el mismo cuadro que vio en enero de 1933, el de siempre. Chumberas y chozas pobres y miserables, mujeres enlutadas y llorosas; chiquillos medio desnudos y sucios correteando por  en medio de las calles; hombres delgados, silenciosos, reconcentrados y tristes; un ambiente de dolor, de miseria, de hambre. La corraleta de Seisdedos la invadían amapolas y matorrales. “Solloza una mujer” y sigue De Guzmán: Es la madre de  Manolita Lago, la mujer de Fernando Lago, Vive en una choza inmediata. Vio cómo mataron a su marido, cómo ardía el cadáver de su hija; desde aquel día, el dolor la enloquece; llora sin cesar, sin descanso, sin consuelo. Frente a ella, pienso en aquellos señoritos gaditanos, en los compañeros de Rojas, a quienes parecía desproporcionada la pena, que veintiún años de presidio eran un castigo excesivo para quien fríamente asesinó a catorce labriegos. Quisiera verlos aquí, frente a estas madres sin hijos, que las mirasen a los ojos y dijeran entonces que la pena es desproporcionada, cruel…” Pero ello no sólo ocurrió durante 1933 o la Segunda República, sino que la insistencia y la pesadez de cierto periodismo se hizo más patente si cabe en la transición. Por ejemplo cuando los incidentes del paro en septiembre de 1982 los medios explotaron el incidente, que en otros lugares no habría tenido la más mínima repercusión, aprovecharon los Sucesos practicando el sensacionalismo y de paso vender más periódicos. En el verano del 92 estalla otra gran polémica en los periódicos nacionales que también tiene como centro los Sucesos. Recién conseguida la independencia  se hizo un plan para fomentar el desarrollo del pueblo. Eso era lo que representaba el fallido plan Benalup 2.000. Dentro de este proyecto ocupaban un lugar fundamental los recursos endógenos; el patrimonio natural, físico, histórico… y, como no, el turismo de bajo impacto medio ambiental. Y para eso los Sucesos de Casas Viejas resultaba una de las piedras angulares de este proyecto. La reacción exógena fue, como mínimo, exagerada, insensible e intransigente. El titular del País de 3-6-1992 es elocuente: “Benalup recrea la matanza de los campesinos de Casas Viejas para atraer a los turistas”. Como resultado de esta polémica se propagó un cierto recelo y resquemor ante todo lo que viniera de fuera relacionado con los Sucesos. Recelo y resquemor que se extendió al ya acumulado por mucho tiempo en el mismo pueblo hacia ellos. La polémica más reciente va a coincidir con el intento de orientar parte de la economía benalupense hacia el turismo de alto standing. En el segundo trimestre del 2005 y primero del 2006 tuvo lugar una ardua polémica sobre el hotel Utopía, que en principio se iba a llamar Libertaria. Las prisas del periodismo, la inmediatez de resultado, el “si te he visto no me acuerdo”… han provocado continuamente cierto hartazgo de la población hacia ellos, sobre todo cuando lo que se busca son intereses y objetivos ajenos al pueblo. Todo este tipo de actuaciones han perjudicado la inserción de los sucesos de una forma tranquila en nuestra historia y acervo cultural

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