headerphoto

La historia de San José de Malcocinado.3.- Y LLEGÓ FRANCO…Por Carlos Sánchez Velázquez

“En el peor momento va Franco y se acuerda de nosotros con lo tranquilos que vivíamos, el hambre salía  dabajo de las pieras”, recuerda entre carcajadas Antonio. Una vez que los 40 colonos se hubieron instalado en sus correspondientes tierras, el Estado parecía no acordarse demasiado de ellos. Cada familia vivía lo mejor que podía, que era, pasando muchas calamidades y entre ellas, la más importante, el hambre. Los años de la posguerra fueron durísimos para San José de Malcocinado, como para el resto de España. Pero aún se endurecerían mucho más cuando Franco comience a pedir explicaciones de porqué los colonos se declaraban dueños de esas tierras. Y es que la Segunda República no reparó en que sólo viviría cinco años. “Los papeles con las escrituras no rezaban en ningún sitio y tuvimos que pagar con nuestras carnes”, decía Miguel.

La lentitud con la que se llevó a cabo la legalización de las escrituras de las tierras a nombre de los colonos, tuvo unas serias consecuencias. Franco exigía una explicación para estas ocupaciones de terrenos y los pobres colonos no tenían como prueba más que un sorteo hecho en 1934 en plena República, esto a Franco no le valía. En 1948 y después de varios años de discrepancia el gobierno franquista dictó su trato. “Lo que nos hicieron fue un <<o lo tomas o lo dejas>> injusto, no tuvimos otra que aceptar”, opinaba indignado Miguel. Y tenía toda la razón. El gobierno de Franco obligó a pagar las tierras a los 40 colonos.
Evidentemente en los tiempos que corrían ninguno tenía el suficiente dinero para pagar, pero nadie quería perder sus tierras. A la vista de la incapacidad de los campesinos para pagar, Franco tomó una decisión, bastante feudal. Los colonos debían dar al gobierno (mediante el INC) absolutamente toda su producción ya fuera agrícola o ganadera. “Quería que mantuviéramos a la familia con un kilo de pan, y los zagales llora que llora”, expresaba alterado Antonio. A cambio de la producción completa, los colonos recibían un kilo de pan al día, aceite y un sueldo ínfimo con el que sólo podían comprar algo de comida para sobrevivir. “La ropa era un lujo, mi hermano mayor tenía un equipo que nos íbamos pasando el uno al otro, igualito que hoy en día”, decía Miguel encantado de tener bastante ropa en su armario.
Así día tras día, mes tras mes y año tras año los cuarenta colonos, con la ilusión de que algún día aquellas tierras fuesen suyas ofrecían resignados su producción. Pero después de muchísimos años la promesa de Franco no llegaba, ¿Cuántas vacas y miles de kilos de trigo podían valer aquellas tierras? Desde 1948 hasta 1962 los colonos pagaron sin rechistar. “Mi pare era el encargao de llevar la contabilidad de lo que se entregaba y no se entregaba, pa qué nos vamos a engañar muchas veces hacía la vista gorda y no apuntaba algunos kilos de trigo que se quedaban las familias pa que no pasaran hambre, mi pare era legal to lo demás lo dejaba en el granero pa que se lo llevara el Franco”, declaraba Miguel.
Las tierras que podemos observar en esta fotografía es una muestra de las que se les ofrecieron a los cuarenta colonos. Hoy en día la mayoría de estos terrenos ya no pertenecen a los colonos originales, pertenecen a hijos o se han vendido a personas ajenas a toda esta historia.

0 comentarios: