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El Servicio Social femenino. Y 2

María Dolores de la Madrid había sustituido al otrora Jefe de la Falange Local Andrés Muñoz Ladrón de Guevara quien había muerto en mayo de 1941 en Sevilla en un altercado en un bar. “Lo mataron poco después en Sevilla de un golpe en la cabeza con una botella” (Mintz).  Dice así un escrito recibido en al Ayuntamiento de Medina con fecha 4-6-1931: “Para que en tránsito de justicia sea entregado al Sr. Juez de Instrucción nº 5 de Sevilla adjunto le remito una cartonera conteniendo un sombrero de ala ancha de fieltro negro que usó el vecino de esta Ciudad Andrés Muñoz Ladrón de Guevara y que ha entregado su viuda Isabel Fernández Armenta como pieza de convicción”
El Servicio Social de la Mujer se instituyó mediante decreto del 7 de octubre de 1937 por la Delegación Nacional de Auxilio Social  con la idea de que la mujer ayudara en la retaguardia a tareas asistenciales. El papel activo y protagonista que la mujer había conseguido en la Segunda República pasó a mejor vida con la llegada del franquismo. Todas las mujeres comprendidas entre los 17 y 35 años de edad que estuvieran solteras dedicarían seis meses a trabajar en comedores, hospitales, talleres… En diciembre de 1939 la administración del Servicio pasó a manos de Sección Femenina convirtiéndose en requisito indispensable para todas aquellas mujeres que quisieran trabajar, estudiar, obtener pasaporte o carnet de conducir. La prestación  tendría dos fases de tres meses de duración cada una, realizada preferentemente en establecimientos de Auxilio Social. La idea del deber nacional, del honor y los símbolos vinculados (certificados, uniformes, insignias) eran propios de la concepción alemana del trabajo. En la Segunda República las mujeres conquistaron una serie de derechos que la Guerra Civil cortó en seco. “En la contienda no sólo se disputan dos maneras diferentes de concebir España sino también de entender a la sociedad civil y el papel que en ella debía desempeñar las mujeres. El conflicto determinó la evolución socio-laboral de las mujeres. A partir de 1939, se dio prioridad al empleo masculino y se intentó alejar de las mujeres del empleo extradoméstico. Para la mujer durante la Dictadura Franquista, el hogar y la familia se convierten en sus principales referentes”. (López Gallegos).
En esta época de la postguerra muy pocas mujeres benalupenses hicieron el Servicio Social, ya que muy pocas eran las que trabajaban en puestos oficiales o estudiaban o necesitaban el pasaporte o el carnet de conducir. Las hermanas Alcántara, la hijas de Antonio sí, ya que formaban parte de la élite social de aquellos momentos. Además de puestos de la administración municipal, también montaron varios negocios en el pueblo y vivían en las mejores casas de la localidad. Sin duda, el papel político jugado por su tío y su padre tuvieron que ver en ello.

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