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Carros y carretas


“La primera vez que apareció un vehículo motorizado nos asombró, nadie lo empujaba, no se veía mulo ni caballo que tirase de él, hacía ruido, echaba un olor insoportable. Nos asustó y nuestra reacción fue escondernos en el vallado” (testimonio en Bar Palomino) .
De esta manera cuenta José Manuel Bénitez en Historias de Benalup-Casas Viejas la llegada de los automóviles al pueblo. No hace más de ochenta años no había ningún automóvil en el pueblo y los transportes se hacían con carros y carretas. Estos eran abundantísimos, pues monopolizaban el transporte de mercancías y personas. Especial importancia van a tener estos medios de comunicación en el campo para el transporte de productos. En la actualidad los carros y carretas ya no existen, los pocos que hay están relegados al ámbito festivo, especialmente al rociero, pero los motores de sangre fueron antes de que se impusieran los motores mecánicos la base de este mundo reciente. María Moliner da en su Diccionario de uso del español la siguiente acepción de carro: Vehículo empleado para el transporte, que consta de una plataforma sobre dos 
ruedas, con barandillas a los costados y una o dos varas delante a las que se enganchan las caballerías que tiran de él. De carro deriva carreta. Según el diccionario citado, carreta es un carro tosco con las ruedas sin herrar, con una sola lanza que es prolongación de uno de los maderos que forman la plataforma en la cual va el yugo al que van uncidos los animales de tiro, generalmente bueyes. De carreta deriva carretera, camino ancho, pavimentado, destinado al paso de vehículos, según la acepción del María Moliner. Los carros son medios de transporte caracterizados por su lentitud de marcha debido a su tracción de sangre. En el campo se utilizaban para el trasporte hacia los campos de trabajo, para trasportar los aperos de labranza  y de mercancías, sobre todo.
Haciendo un repaso por la carros y carretas del pueblo tenemos que nombrar al de la basura, del Triguito o Guitito, los carros del Engomao para transportar carbón o otros productos típicos de los arrieros… en el tiempo de la recolección  los carros y carretas de los cortijos y ranchos dedicados a los cereales llegaban al pueblo con los sacos llenos de grano para entregarlo en el Servicio del Trigo, ese local de los Vela, a las afueras de pueblo, que hoy linda con el bar Floren. También hay que destacar los carros y carreteras llenos hasta rebozar de garbanzos de las Torrecillas o de paja. Pero la estampa que más ha quedado en la memoria colectiva de los casasviejeños sobre estos medios de transporte son las carretas repletas de castañuela que todos los veranos inundaban el pueblo procedentes de la cercana laguna de la Janda. Alrededor del mundo de los carros y carretas pululaban diversos profesionales como los talabarteros, los herreros y, sobre todo, los carpinteros de carros. En todos los cortijos había una “sala de máquinas”, donde se reparaban las pequeñas averías de estas. Si la reparación requería más medios entonces se llevaban a la carpintería del pueblo. vamos  con las carretas y los carros, los carros estaban operarativos todo el año. Según me cuenta mi informante el cazador cazado en la casa de los Espina había un carro que servía para llevar los aperos de las fincas y la leche para hacer los quesos. El encargado se llamaba Rafael el Carrero. La carretas se montaban en el mes de abril y comenzaban acarreando habas, después trigo, cebada, zaina y terminaban con las moñigas para poder pasar el inviernos los gañanes en las gañanías. Luego se desmontaban y eran guardas en los angares y se reparaban si lo necesitaban. El carpintero de carretas en la casa Espina era Clavijo. En casa de los Espina había tres carretas y un carro. En la Yeguada cada colono tenía una y en las Torrecillas también. .
Los carros y carretas han desaparecido porque las características del mundo actual necesitan otros medios de transporte más rápidos y que transporten mayor cantidad de producto. Los pueblos ya no se autoabastecen, es más la producción interior de tanta especialización, casi se ha perdido y las mercancías vienen en camiones de otros lugares. Evidentemente, dejando a una lado falsas nostalgias, la desaparición de carros y carretas en la actualidad es otro ejemplo más de como la tecnología es fruto de las circunstancias que impone el contexto y no es el resultado de tal o cual invento, de tal o cual persona. Eso no quiere decir, que como patrimonio nuestro que es, debamos relegarlos al olvido, al contrario resulta muy recomendable su conocimiento.

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