headerphoto

1º de Mayo. 1

Hoy es 1 de mayo y se celebra el día de los trabajadores. Por suerte, son pocos los que todavía creen que el origen de esta celebración está relacionado con la festividad de San José Obrero. Por si acaso, recordar que la fiesta es anterior y fue el franquismo el que en un acto de sincretismo y malabarismo sin igual intento maquillarla de esa forma. Recordemos que el 1º de mayo es el día del trabajador en conmemoración de la huelga del 1/5/1886 en EEUU en la que se pedía la jornada de 8 horas y a consecuencia de la cual fueron ahorcados cuatro trabajadores, los famosos "mártires de Chicago". En el diario de Cádiz del 5 de mayo de 1931 se podía leer: "Para celebrar la fiesta del primero de Mayo fue repartida por la alcaldía entre las familias de beneficiencia, trescientos kilogramos de pan". En un artículo escrito por Federica Montseny dos años después,  el 1 de mayo de 1933, compara esos mártires de Chicago con los de Casas Viejas. En la primera ilustración aparece la citada comparación con la fotografía que la ilustra. 
Hablar del día de los trabajadores en Casas Viejas es recordar los Sucesos. Se puede leer aquí. En B/CV lleva ya algunos años que no tiene incidencia. La losa del paro es tan pesada que lo inunda todo. En Benalup Casas Viejas en 2005 había 275 trabajadores en paro, siete años después esa cifra se ha convertido en 1599 parados, cerca de seis veces más. Hasta tal punto que hoy lo que hay defender ya no sólo es el cómo trabajar, sino conseguir hacerlo.   El dato es tan escalofriante que parece que estamos viviendo una crisis, un cambio tan importante como en los sesenta y setenta donde la crisis de la economía tradicional dio lugar al boom de finales del XX y principios del XXI pero pasando previamente por el durísimo ajuste del éxodo rural que expulsó de esta tierra a un tercio de sus habitantes. Las semejanzas de esa época de los cincuenta y primero de los sesenta con la actualidad no sólo se limitan a la crisis económica. También al estado anímico. Hoy, como entonces, estábamos instalados en una especie de calima, de calma chicha que recuerda al tradicional fatalismo andaluz. Se podía leer en 1968 en el libro de Pedro Mario Herrero El Campo Andaluz en un artículo sobre esta zona: . “—¿Y no protestan ustedes?
 —El que protesta es despedido al sábado siguiente.
     Ellos, los trabajadores, no se unen. ¿Y si alguien lo intenta?
 — ¿Para qué arriesgarse? Nadie ayudaría. Además, uno de nosotros iría con el soplo a la finca y le despedirían.
 — ¿Cómo? ¿Uno de ustedes?
 —Sí, señor. Uno de nosotros.
 — ¿Cuál?
 —Eso nadie lo sabe. Eso depende de las necesidades del momento
Estos obreros tuvieron unos cursos de capacitación de albañilería. No fue ninguno. ¿Para qué? Yo les digo que si aprendieran a leer, si se especializaran en algo aprovechando el tiempo de paro, entonces...
—Sí —contesta el que almuerza—, eso es verdad. El saber no pesa.
    Otro protesta:¿Para qué? Esto no lo cambia nadie.
Fatalismo. Intuyo por primera vez la psicología del andaluz, una mentalidad de segregación racial que aceptan de antemano y para siempre….
"

0 comentarios: