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La leyenda negra del Monasterio

A finales del siglo XVIII vivió el convento su mejor época, la fama de sus aguas medicinales trascendió y eran numerosas las personas enfermas que acudían en busca de solucionar sus problemas de salud. Con estas visitas también llegó el dinero y la riqueza, pero también la envidia y los problemas. De esta época es la formación de la leyenda negra, que todavía persiste en la zona, según la cual en el convento se practicaban prácticas inquisitoriales, hecho muy improbable si pensamos que la Santa Inquisición estaba en plena decadencia. 
Dice Mintz en los anarquistas de Casas Viejas: “Mientras que el monasterio era considerado una institución de beneficencia por el clero y los devotos visitantes, entre los campesinos adquirió fama por distintos motivos… Según José Suárez “los monjes permanecían en ermitas durante el día y por la noche robaban pollos”.
En vez de considerar a los monjes proveedores de “alimento espiritual”, los campesinos los veían como opresores que imponían su voluntad a una población hostil. José Suárez dijo: “los monjes obligaron a todos los habitantes de su territorio a ir a Misa al monasterio. Agotaron los escasos recursos de los campesinos y se aprovecharon del trabajo de otros. Si querían una vaca o una cabra, la gente se la tenía que dar.”
Se decía que sus exigencias habían transgredido la ley clerical.
Silvestre: Llamaban a cualquier puerta. La persona de adentro preguntaba:¿”Quién es?” Y ellos contestaban : “La Santa Inquisición”. Como tenían tanto miedo, rápidamente abrían la puerta y los monjes se llevaban de la casa lo que querían: la mujer, la hija, trigo, pan o lo que fuera.
Se decía que los monjes habían llevado chicas jóvenes al monasterio, donde las torturaban hasta que se entregaban.
José Suárez: Había una pareja compuesta un hombre de treinta y ocho años y su esposa algo más joven. Ella era muy bella. Cuando los monjes la vieron en misa, la desearon. Mataron al hombre, le metieron en un foso y lo torturaron hasta morir con una vara llena de filos. A la mujer la emparedaron y torturaron. Uno de los modos en que la torturaron fue derramando gotas de agua en su cabeza. Pero ella no se rendía, por lo que también la mataron. Como prueba de que mataron al hombre, cuando el monasterio quedó abandonado la gente encontró sus restos; sus huesos y su traje de faena”. 

He encontrado en una página web lo siguiente: "Según una leyenda local, los monjes carmelitas que se establecieron aquí en 1715 se hicieron famosos por sus poderes exorcistas. Mujeres de los pueblos cercanos, de las que se sospechaba que eran brujas, eran llevadas a ellos para su salvación, y sus gritos de agonía al salir el diablo de sus almas eran escuchados en kilómetros a la redonda. Por entonces corrió el rumor que los gritos eran debidos a razones distintas de la salvación de las mujeres. Se habló de tortura, violación y secuestro, y cuando desapareció una sobrina de un capitán del ejército de Algeciras, su regimiento marchó a las colinas a enfrentarse a los monjes. Cuando el capitán encontró a su sobrina retenida cautiva en el monasterio, tuvo lugar una feroz batalla con armas de fuego y los monjes fueron aniquilados".
En las Memorias de José Suárez Orellana, no publicadas, también encontramos perlas de esta leyenda negra de Monasterio del Cuervo: “Y a la linde de la finca de mi abuelo, otra que se llamaba del Cuervo y esto tenía un convento de frailes…Estos frailes cobraban a los vecinos los diezmos y primicias, que consistía de cada diez animales que nacían había que darles uno, y de lo que se recolectaba igual. Esto mi abuelo le pagó hasta la desaparición de aquella plaga. Les obligaban a ir a misa con sus respectivas esposas. Todo esto me lo contaba mi padre por que cuando mi abuelo murió tenía yo siete años….
Como muerto el perro se acabo la rabia, esto pasó allí, al desaparecer los frailes, se acabó todo. De los legos no se supo más de ellos. Aquello quedó solo y abandonado, y los vecinos dieron altraste con todo, puertas, ventanas, tejas y todo lo que tenía algún valor. Dicen que mi abuelo llegó a ver los restos del matrimonio desaparecido, que había sido asesinado por los frailes y estos restos estaban en el potro del tormento que usaban dichos ministros de Dios. Esto que le llamaban potro consistía en un aparto como el brocal de un pozo con dos metros de altura y en el centro un madero rodeado de cuchillas y giratorio, y allí metían a la víctima elegida y empezaban a darles vueltas hasta destrozarlo”.

En este mismo sentido Antonio L. Rodríguez Cabañas dice:” Su prepotencia y control religioso de la zona ha llegado en tradiciones orales hasta nuestros días. Poco sabemos de ello, lo cierto es que están cercanas las narraciones de oscuras historias, sin que haya clara certeza de su veracidad”.
Esta leyenda negra del Monasterio del Cuervo forma parte de una de las características de este lugar emblemático en la zona, su relación estrecha con la polémica y la controversia. Características que persisten en la actualidad, en cuanto a la posibilidad de visitarlo o sobre las actuaciones restauradoras o los posibles usos a los que se le va a someter en un futuro inmediato.

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