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El affaire de la velada de San Juan de 1942. Y 3

Pero José  Gómez Candón respaldado por los que habían asistido a la fiesta, entre los que se encontraban  parte de la oligarquía del pueblo, contraataca. Así recurre la multa y presenta sus razones. Sabe que no puede alegar que era fiesta de San Juan porque lo habían prohibido, pero se atrinchera en dos razones; el presunto carácter privado de la fiesta y las disputas con la maestra a cuenta del solar de su propiedad:
“El dicente sabe, de antemano que está absolutamente prohibido que pasando la una de la madrugada queda suspendido todo espectáculo público, pero no las reuniones pacíficas dentro de su casa particular y sin lucro de ninguna clase, como ha sido la reunión denunciada, pues se trató de una reunión de familia e íntimos, (personas y autoridades de honorable respeto, que estoy dispuesto a citar y hacer comparecer ante V.S. si lo estimara pertinente).
Que tan mala fe se reflejaban la denunciante doña María de las Dolores Lamadrid que en su denuncia dice que la reunión íntima duró hasta las tres horas quince minutos de la madrugada, como asimismo fue insultada por el dicente son cabalmente inexactas, como estoy dispuesto a probar a V.S.
Lo que si existe es en cantidad de ocasiones se la ha dicho a la denunciante que desaloje las habitaciones que ella ocupa por necesitarlas la propiedad, esto sin perjuicio de pedir a ese Excmo Ayuntamiento desaloje el resto de las habitaciones que ocupa, por hacerle falta al dicente, y a más tener la susodicha Maestra las quejas de que por la propiedad le estaba prohibido tener en el patio y demás dependencia de la casa animales y aves, pues el patio es el albergue de las gallinas y perros durante el día, y la cocina y retrete durante las noches… Por lo que V.S. verá, más bien se trata de una denuncia vengativa, que de infracción”
(14-7-1942)
En este punto la situación, el alcalde de Medina recula y saca la capa de torear. Cerca de un mes después de los hechos, el 22 de julio, le contesta el alcalde a José Gómez Candón sobre el recurso a la multa impuesta de 200 pesetas: “Como resolución al escrito presentado por V. en relación con la multa que le fue impuesta por haber celebrado un baile público en su domicilio, y vista la información testifical aportada, ha acordado reducir la sanción impuesta a CIEN PESETAS toda vez que aunque atenuada no se niega la falta cometida”. Con estos incidentes las veladas de San Juan se acabaron definitivamente. Los desencuentros entre las autoridades asidonenses y benalupenses van a continuar hasta 1991, lo mismos que las luchas de poder entre los distintos grupos, así como esa fama de festivos, jocosos y jaraneros de estos con respectos a las localidades cercanas. En conversaciones con amigos asidonenses o alcalaínos siempre salen las preferencias de estos cuando eran jóvenes para pasar jornadas lúdicas en este pueblo o como resultaban desproporcionadas las comparaciones a la hora de salir, divertirse, volver a casa entre los benalupenses y el resto de los jandeños. Seguro que ese alejamiento del poder con el que se ha ido formando este pueblo tiene algo que ver con ello.
Foto Mintz

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