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Azaña y el Capitán Rojas

En la foto, Rojas y el teniente de la Guardia Civil que lo escolta en los pasillos de la Audiencia de Cádiz.
Uno de los grandes mensajes del libro El caso Casas Viejas. Crónica de una insidia de Tano Ramos se deriva de la comparación de la situación en la Guerra Civil entre Rojas y Azaña. El primero como vencedor y el segundo como perdedor. Dice Tano Ramos: “La guerra civil había aupado a Manuel Rojas a la parte alta del Ejército. Y la guerra civil, en fin, había enviado a Manuel Azaña al exilio, a morir en una ciudad francesa cercana a la frontera, enfermo, confinado por el Gobierno francés y acosado por los franquistas”.
La reflexión inmediata no se hace de rogar. La guerra civil vino a consolidar muchas de las cosas que el precedente de los Sucesos había querido instaurar. La culpabilidad de Rojas fue evolucionando durante la Segunda República. En el juicio del 34 Rojas fue condenado a 21 años, los mismos que en el juicio del 35, pero en el 36 el Tribunal supremo rebajó la condena a 3 años.  Sin embargo,  durante la Guerra Civil su situación cambio totalmente y pasó de derrotado a vencedor. Dice Tano Ramos:”Entonces fui sabiendo cómo murieron Arturo Menéndez, Luis Díaz Carreño, Fernández Artal y Juan Gutiérrez y supe de las penas y desventuras del abogado Andrés López Gálvez, del periodista Eduardo de Guzmán y del magistrado Enríquez Cadorniga. También supe que en los años sesenta, Rojas seguía frecuentando los cafés del centro de Madrid. Era quizás el personaje del caso Casas Viejas que mejor había sorteado la guerra civil y todo lo que vino con ella”.  O “En los años sesenta, López Gálvez aún tenía que humillarse ante los vencedores de la guerra. Todavía tenía que temer al ya teniente coronel Manuel Rojas, el hombre que les ganó a todos la partida, el que había combatido en la guerra y sobrevivido a Fernández Artal, a Luis Díaz Carreño, a Juan Gutiérrez, a Arturo Menéndez y a Manuel Azaña, el que había tenido mucha más suerte que Eduardo de Guzmán, Enríquez Cadórniga o Pardo Reina”. Que el capitán Rojas fuera “el personaje del caso Casas Viejas que mejor había sorteado la guerra civil y todo lo que vino con ella” debe de ser uno de los motivos que nos empujen a considerar que siguen siendo necesarios estudios como este del Caso de Casas Viejas y todos aquellos que nos permitan acercarnos más a la verdad sobre aquellos acontecimientos. El respeto y la dignidad de los vencidos, la forma en la que sufrieron y las ideas por las que luchaban así nos empujan.

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