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Mujeres. La educación. Y 3

La educación de la mujer en el franquismo parte de dos principios ideológicos; la exaltación del patriarcado y la glorificación de la maternidad. Las funciones para el sistema en la vida del hombre y la mujer son totalmente distintas y por ello deben ser educados de forma diferente. Los hombres para dirigir, las mujeres para obedecer y asegurar la reproducción de la especie. Así a la mujer se le reduce al ámbito privado, dejando en exclusiva el ámbito público para el hombre.
De esta forma la educación de la mujer va a descansar en dos principios; la separación de sexos y la feminización de la enseñanza. Ello implica que no se fomente el acceso a la educación secundaria y universitaria de las mujeres. La mujer culta y profesional es tildada como poco femenina, por lo que se pretende que no acceda a esos niveles, todo lo contrario que había ocurrido en la Segunda República cuando las mujeres habían desempeñado profesiones como la abogacía o la medicina, habían sido parlamentarias, escritoras y periodistas, conformando un modelo de mujer que pensaba, discutía, ejercía una profesión y votaba, es decir, habían completado su formación personal e intelectual.
Relacionada con este principio se encuentra la feminización de la enseñanza, la elaboración de un currículo y de unas prácticas educativas que ayuden a una formación diferenciada de las mujeres, potenciando los valores considerados como femeninos. Y por ello la educación de las mujeres debe ser contrapuesta de manera considerada a la masculina, es decir, específica y separada del hombre, y que va a cumplir una misión distinta de la del hombre; ser la esposa y madre en el hogar. La mujer para el franquismo era la mujer de siempre, abnegada, sufridora, casta, piadosa, pura, hogareña… y para ese fin había que educarlas desde pequeñas.
En el libro Mujeres de la Janda. Estudio Sociológico aparece: "En estas comunidades, con predominio casi absoluto de clases media-baja, y baja la instrucción juega un importante papel en el nivel de actividad y en la cantidad y calidad del trabajo disponible para las mujeres. Los mayores niveles de instrucción se corresponden con las tasas de actividad más altas y con los mejores sueldos y condiciones laborales. El acceso a la educación es probablemente donde se hace más evidente el proceso hacia la igualdad de género. De hecho es el ámbito donde las mujeres consultadas perciben un mayor grado de igualdad de oportunidades que, globalmente, se salda incluso con la creencia de que ahora las niñas y jóvenes tienen mayores oportunidades educativas que los varones, algo que los resultados escolares de los últimos años parece apuntar. En efecto, el éxito de las mujeres en las aulas es constatado por unos resultados irrebatibles: la tasa de idoneidad (número de niños que están en el curso que les corresponde por la edad) para la edad de 15 años es de 69% para las chicas y de 55,5% para los chicos (datos del curso 2001-2002). Los especialistas hablan de mayor capacidad verbal, mayor constancia en el esfuerzo y, en general, mayor madurez para no dejarse llevar por influencias externas, lo que se traduce en menores tasas de abandono temprano de los estudios que los varones de su edad".
Foto Mintz
Anoche tuvieron lugar los actos organizados por el Ayuntamiento de Benalup Casas Viejas en conmemoración del día de la mujer trabajadora en el teatro. La foto ha sido tomada de la página del Ayuntamiento.

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