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Las Lomas. El uso extensivo de la tierra. 4

Los Indios 1961
Durante la autarquía, Las Lomas continuó con la preponderancia de la ganadería extensiva, llegando a ser considerado José Ramón Mora uno de los ganaderos más prestigiosos de la región, pero durante la década de los cuarenta realiza una serie de actuaciones que le conducen a colocar a la ganadería en una situación secundaria con respecto a la agricultura. Del José Ramón ganadero, dice así en una entrevista Álvaro Domecq Díez:

“Hombre don Ramón era tío mío. Lo recuerdo bien. Su finca, Las Lomas, lindaba –y sigue lindando- con Jandilla. Mora Figueroa venía siempre a los tentaderos que hacía mi padre y era un entusiasta del toro. Fue el asesor más directo de mi padre en las cosas de la ganadería. Lo recuerdo siempre con mi padre (Juan Pedro Domecq Nuñez de Villavicencio) haciendo los resúmenes de las tientas en Jandilla y cómo veían juntos las notas de las vacas. Su hermano Jaime y el mismo Ramón, prácticamente hicieron una ganadería que vendieron posteriormente al Conde de la Corte. Aún en la actualidad creo que siguen con las normas de los Mora Figueroa que eran muy severas. Recuerdo las tientas que hacía cuando tenía la ganadería. Se hacían en Jandilla. Le daba a las becerras catorce puyazos. Eso lo dices tú ahora y la gente se muere. Entonces claro, se seleccionaba por la bravura en el caballo. Era otro concepto, y creo que mi tío Ramón sólo miraba a las vacas en el caballo, lo de la muleta era otra cosa…”

Adios a la autarquía
A medida que avanzaba la década de los cincuenta, España abandonaba su aislamiento económico y político internacional, al mismo tiempo que Las Lomas intensificaba su producción e intentaba modernizar sus estructuras. En este proceso, en este momento de transición a la explotación intensiva va a un jugar un papel fundamental el cultivo del algodón. Este monocultivo se cultivaba porque se adaptaba al ritmo de inundación y sequía de la Laguna de la Janda. Muy pronto, en 1959, se crea en Las Lomas una desmotadora, cuya finalidad, acercando la transformación industrial a la producción, no es otra que ahorrar costes y ganar en competitividad, tendencia que posteriormente se  generalizará. En el  quinquenio del sesenta al sesenta y cinco se sembraron de ocho a diez mil hectáreas de algodón que para su recolección, en aquellos tiempos todavía bajo el sistema tradicional, fue necesaria la participación de más de 9.000 trabajadores venidos de toda Andalucía. Su alojamiento se producía en unos pabellones dobles, uno para hombres y otro para mujeres. Ello suponía dos novedades, relacionadas entre sí,  muy importantes: se estaba rompiendo con la explotación agraria extensiva dominante en la zona y se generaba mucho empleo desde la agricultura, en un momento en que en España ésta expulsaba mano de obra a la industria. Esto fue celebrado y alabado por los campesinos y la población en general, que en la dicotomía existente en la comarca entre explotación intensiva y extensiva, siempre optaban por la primera, pues les aportaba trabajo. Veamos un pasodoble del carnaval benalupense, de los Indios en 1961:

Siempre alabaré
a don José Mora Figueroa, pues su vida es
la iluminaria para el porvenir.
Sabe trabajar
sin descanso con todo desvelo
llegando a emplear
en su finca a miles de obreros.
Un pueblo como este
sin don José Ramón
no tiene otro remedio
que el de la emigración.
Pues si se dedicara
a la ganadería
solo comían unos
donde mil comen hoy día.
luchando contra todo
ha logrado conseguir
el Plan de la Laguna
que es un nuevo resurgir
su nombre debemos bendecir
hasta morir.
Todos los pueblos vecinos
a Mora alabarán
pues de esos beneficios
también participarán
Como gentes agradecidas
le pedimos al Señor
que alargue mucho la vida
del ilustre don José Ramón.

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