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La construcción de la iglesia sobre la antigua ermita

Desde 1555 constatan las fuentes la existencia de una ermita en el lugar que ocupa ahora la Iglesia. La ermita y la venta eran los edificios más estables de todo un poblamiento disperso en torno a la Dehesa de las Huertas, que coincide con lo que hoy es el casco antiguo. “La ermita de Nuestra Señora Del Socorro en el sitio de Casas Viejas...fue fundada por D. Fr. Domingo de Tebas, clérigo. En el testamento que éste otorgó ante Juan Fernández, año de 1555, hace memoria de tener fundada esta ermita
y señala por patrono de ella a Alonso Sánchez Selaya, su sobrino.”
(Martínez y Delgado)

El pueblo se fue formando como tal en el siglo XIX, pero no será hasta principios del XX cuando la trama urbana se consolide. A principios del siglo XX, la aldea está tomando ya una entidad tal que necesita una iglesia que acoja el culto de los habitantes. La construcción de la Iglesia va a ser, al mismo tiempo,  causa y consecuencia en la consolidación de Casas Viejas como localidad. Desde entonces, y aunque está ubicada en la parte baja del pueblo, su silueta domina y destaca sobre el resto de los edificios del pueblo. La nueva iglesia se construyó sobre la antigua ermita. En una crónica del Diario de Cádiz de 29 de noviembre de 1918 se puede leer lo siguiente: “En la expresada fecha, giró su tercera visita de inspección el Sr. Arquitecto municipal y provincial interino D. José Romero Barrero, encargado de la dirección de la obra, al cual oímos a su regreso manifestar que continuaba su curso bueno la cimentación de la Iglesia, a pesar de la contrariedad sufrida por no haberse hallado un subsuelo firme a corta profundidad.
Por sus explicaciones, entendimos que no hallándose en la Aldea otro sitio más favorable para cimentar la nueva Iglesia, se había hecho preciso hacer el trazado de la planta sobre el mismo terreno que ocupaba la antigua y derruida Ermita, la cual, por sus escasas dimensiones es, poca elevación y sencillez en sus muros, tenía una cimentación poco profunda, hecha sobre una capa de torquizo arenoso que, aun siendo de escaso espesor, había podido cómodamente soportar el peso del edificio, por ser éste muy ligero”.

El maestro de obra fue Juan Franco  Girón y Manuel Rosa como segundo encargado. Juan Franco tiene que adaptarse al ritmo fluctuante de la obra en función de los ingresos económicos que recauda la junta local. Así, en  1918 sufre un parón, reflejándolo en  la contabilidad; en 1915 hay un total de gastos de 12.048, 13, en 1916 los gastos ascienden a  11.871,46, en 1917 son 14.928,36 pesetas, mientras que en 1918 la cantidad gastada asciende a 5.802,61 pesetas. En septiembre de 1920, coincidiendo con la visita del obispo se reanudan las obras.  En la década de los veinte el ritmo decrece varias veces por la falta de fondos. El 28 de febrero de 1930 finalizan las obras. La iglesia se inauguró oficialmente para el culto el 22 de junio de 1933 y el 28 de septiembre de 1944 aparece el decreto de creación de la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro. Del análisis de los archivos parroquiales obtenemos el dato de que todos los obreros que participaron en su construcción estaban asegurados, hecho no habitual en aquella época. También de esos datos extraemos la presencia en las obras de industriales casas viejeños como Antonio Alcantara  herrero, Juan Pérez-Blanco como carpintero, José Paredes y Andrés Rodríguez como transportistas, Antonio Guillén como proveedor de materiales de construcción, Francisco Moreno como pintor, y un largo etcétera. Estos van a tener una presencia significativa, sobre todo Antonio Alcantara y Juan Pérez-Blanco, en la vida económica, social y política de la primera mitad del siglo XX.

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