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La historia de San Jose de Malcocinado.2.- LA COLONIZACIÓN. Por Carlos Sánchez Velázquez

“El vecino de Benalup, José Suárez Orellana, fue el que reclamó las tierras para promoverlas como reforma agraria que promovió la República”, decía Miguel. En efecto, al quedarse las tierras vacías José Suárez mediante la fuerza que podía ejercer a través de un sindicato de trabajadores al que pertenecía, logró que el gobierno declarara estas tierras dentro de la reforma agraria de la Segunda República, esto significaba que serían cedidas a los campesinos para que viniesen desde sus pueblos a vivir aquí y explotaran las tierras mediante la agricultura y la ganadería. “Venía gente de Benalup y de Meina pero se iban porque era difícil estarse aquí”, cuenta Antonio. Cierto es que pocos eran los que realmente dejaban su pueblo para instalarse aquí.

En 1934 en Benalup y Medina se abrieron unas inscripciones. Todo aquel que fuese padre de familia o primogénito de mujer  viuda podía apuntarse y pedir un trozo de tierra en La Yeguada.
“Meina siempre ha estao encarabesná con Benalup y al final escogieron a veinte hombres de ca lao”, explica Antonio. Para evitar enfrentamientos dentro de la gente del pueblo y pedanía (Benalup perteneció a Medina hasta su segregación en 1991), se escogieron a veinte hombres de Medina otros veinte de Benalup-Casas Viejas.
En noviembre de1935, el Instituto Nacional de Colonización (INC) fundó la Agraria de San José de Malcocinado. “El Instituto Nacional de Colonización tenía su sede provincial en Jerez y en Madrid la nacional y se encargaba de darle un  peazo al que lo necesitaba […] el que se venía a vivir aquí le decían colono”, expresaba Miguel. “A cada colono le tocaron 40 fanegas de tierra, 20 eran de monte y no se podía hacer na en ellas y otras 20 eran pa el cultivo o lo que cada uno quisiera hacer, también nos dieron una yegua, una puerca pa que pariera y una casa”, indicaba Antonio. Las cuarenta parcelas fueron enumeradas para realizar un sorteo. Se metieron en una urna los cuarenta papeles que los colonos fueron sacando uno a uno. Así fue como se asignó a cada colono su respectiva tierra. “A mi padre le tocó la parcela 38”, recordaba agudamente Antonio. Una vez que el INC dio por formada la Agraria, los 40 colonos se vinieron a San José de Malcocinado y emprendiendo una nueva vida.
En agradecimiento a la labor realizada por este miembro de un sindicato de trabajadores, San José de Malcocinado tiene una plaza en su nombre. José Suárez (de Benalup- Casas Viejas) luchó todo cuanto estuvo en su mano para que las tierras de Malcocinado fueran aceptadas dentro de la reforma agraria de la Segunda República; y lo consiguió.

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