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Cabras en las Gargantillas

Hasta los años setenta una buena proporción de los benalupenses vivieron en la sierra. Allí combinaban formas de economía productiva con la depredadora. La economía productiva se basaba en la agricultura desarrollada en los huertos familiares y sobre todo en la ganadería. Era muy común que las familias tuvieran pequeñas explotaciones ganaderas, sobre todo de cabras, como la que vemos en esta fotografía de Mintz. Juan Castro y su hijo José María están ordeñando las cabras ante la mirada de la mujer del segundo, Dolores León. Detrás, un baldo de carrasca. Este baldo era utilizado como separador de patios, también como protector de vientos y animales en huertos.

Hasta la década de los setenta el suministro de leche de cabra era mucho más importante que el de vaca, por eso era por lo que estos rebaños de cabras en la sierra resultaban rentables. El rebaño de la foto muestra animales de distintas razas. Las dos cabras situadas junto al pastor muestran una longitud de pelo, unos colores y, sobre todo, una longitud e implante de las orejas en la cabeza, distintas al resto del rebaño.
Según investigación del profesor Enrique Carabaza, se trata de cabras de la llamada raza Florida, de origen sevillano. Esta raza fue creada a partir de un rebaño de unas quinientas cabezas que reunió en su finca sevillana el matador de toros apodado El Algabeño, gran aficionado a la cría de cabras, trajo animales de raza Pirenaica y de la raza africana Nubia, de cuyo cruce obtuvo la raza Florida. Sus buenas cualidades como productora de leche y su mayor tamaño, lo que generaba cabritos de mayor peso, provocaron su demanda por parte de los ganaderos de Andalucía Occidental (Sevilla, Cádiz, Córdoba y Huelva) de machos cabríos para usarlos como sementales en sus rebaños. Los cabreros de Casas Viejas no fueron una excepción, como podemos comprobar en la foto.

1 comentarios:

Vicente Peña Romero dijo...

Puedes mirar aqui:
http://www.infocarne.com/caprino/raza_florida.htm