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UN CASASVIEJEÑO DE PENSILVANIA 1

Muchas veces me he preguntado como un hombre, como Jerome Mintz, que había nacido en Nueva York en el año 1930, estudió en la facultad de Brooklyn, que hizo su tesis doctoral en la Universidad de Indiana iba a convertirse en el gran antropólogo, historiador e investigador de un pueblecito pequeño llamado Casas Viejas. ¿Cómo se había forjado eso de casasviejeño de Pensilvania?

Evidentemente en primer lugar hay que esbozar razones de carácter profesional. En la década de los sesenta aparecen una serie de hispanistas en EEUU que vienen a España a estudiar nuestra historia y costumbres. Entre este grupo de antropólogos destacan Stanley Brandes, Pitt-Rivers, John Corbin, James W. Fernández, David Greenwood y, sobre todo, Jerome R. Mintz.
Mintz llega a España en 1960, a Bilbao para estudiar la religión en la guerra civil española. Entre los mareos que le producen los barcos y que el tema no acababa de entusiasmarle, decide volverse en 1965 a EEUU, pero antes hace escala en Benalup de Sidonia. Desde ahí, hasta 1985 que fue su última visita, fueron muchos los viajes y las estancias en nuestro pueblo y provincia.
Evidentemente su obra cumbre ha sido Los anarquistas de Casas Viejas. Su relevancia hay que centrarla en tres aspectos; por un lado, consolidó la importancia de las fuentes orales para la historia contemporánea, sin ellas, el mundo de los anarquistas de Casas Viejas no habría pasado a la historiografía contemporánea, además hay que apuntar en el haber los cambios que este libro generó en la metodología histórica. “Es, como no, una obra maestra de la historia oral”. (Geoffrey W. Conrad y Alvin H. Rosenfeld). Para su realización utilizó las fuentes históricas convencionales, la del archivo de la CNT de  Amsterdam, el de la Biblioteca Nacional de Madrid, los periódicos locales, regionales y provinciales... Como dicen Ángeles Pérez y Carmen Morente:” Y, por último, todo este esfuerzo documental es completado con la utilización de las fuentes orales; con multitud de entrevistas a los protagonistas implicados en los acontecimientos. Horas de reflexiones, datos, comentarios, basados en el recuerdo, en la memoria sobreviviente, que atraviesan el libro de Jerome R. Mintz”.  Por otra parte desenterró una serie de mitos  e ideas preconcebidas,  falsas versiones interesadas o  creadas por historiadores que no se pusieron en contactos con los verdaderos protagonistas. Raumonn Carr afirma que: “Con los testimonios no solo se descubren los hechos, también la historia de la vida de los oscuros actores. Cuando acaba Mintz, no se sostienen ni las teorías de Hobsbawn, ni las de Díaz del Moral, ni el mito de Seisdedos como héroe anarquista”. Pero si esto valía para los historiadores que se acercaron a los Sucesos con anterioridad a Mintz, también lo vale para los que lo hacen con posterioridad, pues ninguno tiene la virtud de desarrollar “la presencia continua empática” que tuvo Mintz. Así Gerard Brey ha dicho que Los Anarquistas de Casas Viejas “constituye la indispensable obra de referencia sobre casi un siglo de la historia social”. Margaret Van Epp  dijo que: “Su libro rompe mitos y aclara los hechos”. En tercer lugar, lo mismo que hace con el resto de sus libros, Mintz le da el protagonismo a los perdedores, que en una historia como la de los Sucesos son los verdaderos protagonistas, de tal forma que sin esta versión nunca se hubieran conocido los hechos en la profundidad que ahora sabemos. Como decía el historiador Jose L. Gutierrez Molina: “me había dado la mejor lección de historia que hasta entonces había recibido.  ... la historia tenía rostros. Que la historia social que había empezado a escribir tenia nombres y apellidos y, sobre todo, caras y cuerpos que hablaban. Una lección que nunca he olvidado...” En este sentido Julián Casanova opina sobre el libro: “ El libro básico para la insurrección de Casas Viejas es el de Jerome R. Mintz, los anarquistas de Casas Viejas… En castellano no hay nada similar”

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