headerphoto

Entrevista a María Silva Cruz. 1

El pie de foto es erróneo, no es Josefa Franco, la de la foto, sino Manuela Lago
El periodista Antonio La Villa publicó una entrevista que le hizo desde la cárcel de Medina Sidonia a María Silva Cruz el día 20-1-1933 en el periódico la Libertad. Estos días que se vuelven a recodar aquellos hechos con motivo de un nuevo aniversario (el 78) me ha parecido interesante reproducir la citada entrevista, pues en ella se observa el ambiente, el miedo, la confusión y las condiciones de la época:

“De una puertecilla que hay en el fondo del pasillo sale arrogante una moza, entre los dieciocho y los veinte años que avanza garbosa hasta la reja. Es de mediana estatua y de expresión magnífica en la cara. El aspecto, en cambio, por el vestido es desastroso; medias de algodón, deslucidas por el uso; unas alpargatas rotas, por las que asoman los dedos de los pies; una falda que le llega a la rodilla, en más que mediano uso, y las chambrilla blanca, que tiene como remate un pañuelo de seda anudado al cuello con cierta coquetería.
La muchacha, sin ningún recelo se agarra a los hierros de la reja y clava sus ojos negros, grandes y habladores en los míos.

  • ¿Procuraba usted por mí?
  • Por ti procuraba ¿Cuándo has venido aquí?
  • Ayer por la noche. Me trajo la Guardia civil. Pero yo no sé por qué se me ha detenido.
  • ¿Y tú eres “La Libertaria”
  • Así me nombran en el pueblo. Pero yo tengo el mío propio: María Silva Lago (Confusión del periodista era Cruz, en vez de Lago)
  • ¿Te daban por muerta?
  • ¡Qué sé yo! Se han dicho tantas cosas. Y muerta ha habido una: Josefa Franco. Esa era mi tía, nuera de mi abuelo.
  • ¿Y quién es tu abuelo?
  • El “Seisdedos”. ¿No lo ha oído usted mentar?
  • ¿Murió?
  • Eso dicen.
  • ¿Y tu padre?
  • Ese murió. Y mi tía, y dos tíos más, y dos primos carnales. En mi casa sólo quedan mi madre y seis hermanillos que caben en un canasto.
  • ¿Y por qué murieron tus parientes?
  • Yo no sé nada. De eso no sé nada.
  • ¿Pero no estabas tú en el pueblo la noche de los tiros?
  • Estaba: pero no me dí cuenta de nada. Ese día me lo pasé entero en casa y por la noche me acosté muy temprano.
… La muchacha sigue mirándome a los ojos muy fija, muy fija. Después sonríe dulcemente y habla por su cuenta:
  • ¿Tendré que esta en la cárcel mucho tiempo? ¡Aquí me muero de frío! Los pies se me ponen como carámbanos. Esta noche ha debido caer una helá. Y luego no tengo más que esta ropita
  • ¿Te gustaría volver a Casas Viejas?
  • Me gustaría más marcharme de allí, con mi madre, con mis hermanos…
  • Fábulas entonces. ¡ Y te llamaban “La Libertaria”
  • Cosas de los pueblos"

0 comentarios: