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Los espárragos de Benalup-Casas Viejas. Y 3

Ir a por espárragos forma parte en Casas Viejas y por extensión en el mundo rural andaluz de una tradición en la que de padres a hijos no sólo se trasladan los trucos más rudimentarios, forma de buscarlos, presentar la maceta, etc, sino sobre todo el lugar donde se encuentran las esparragueras.
Hay “roales” más buenos y más malos, hay lugares donde las esparragueras abundan y otros en los que los espárragos se presenta cuando ha llovido más o menos, o cuando ha hecho más o menos calor, según las circunstancias… todo ello forma parte de una cultura que debe ser conocida, pero no debe darsela a conocer al resto de la gente.  Por ello, a un buen esparraguero que se precie no se le puede preguntar donde ha cogido los espárragos, pues lo normal es que te conteste con aquello de :”¡¡ dónde los voy a coger, pues en el campo!!”. En la actualidad, desaparecidas las redes exteriores, los que van al campo para venderlos, los suelen hacer en los bares o de puerta en puerta, la mayoría de las veces a través de su compañera o hijos. Otra modalidad muy común en Casas Viejas es la rifa, que actualmente, con la crisis que soportamos ha retomado una gran importancia. Pero también la gente va a coger espárragos para comerlos en casa, regalarlos a los amigos o hacer un presente especial. Antiguamente se les solía regalar a los funcionarios con un estatus especial como los médicos o maestros o llevárselos a ese amigo o familiar de la capital que tanto disfruta con los productos del terreno. La recogida de espárragos además de la vertiente de ocio, alimenticia y económica tiene un componente de sociabilidad muy importante. Se suele ir en pandilla o grupo de amigos a buscarlos y en ese caso siempre se suele recompensar al menos experto del grupo, puedo dar fe de ello. Como casi todas las actividades donde domina la masculinidad, hay un fuerte carácter competitivo. Lo mismo que ocurre con la caza, hay muchos hombres que presumen con  una gran y bonita maceta de espárragos. Ser buen esparraguero no es sólo traer más que la mayoría, sino que tienes que saber presentarlos. Las macetas se suelen preparar en el campo al final de la jornada, con los espárragos más pequeños en el medio y los de más porte por los lados. Hay quien las hace en casa y las renueva y refuerza con la captura de varios días. El buen esparraguero tampoco corta los espárragos pequeños  o esparragados, si acaso lo hace, los regala al acompañante menos experto que él.
Seguramente porque coger espárragos es una tradición antiquísima y forma parte de esa economía depredadora, que consume pero no produce, la cual se lleva practicando desde el Palelólitico en esta zona hasta la actualidad, esta actividad no está tan relacionada con el sentido de la propiedad privada que hay en otras, como en la cacería. De forma que está asumido que puedan coincidir varios esparraguerros en la misma zona o entrar en una finca ajena en busca de espárragos y no pasa nada.
Ahora que está en crisis el modelo de economía basado en los productos externos y el consumismo compulsivo no estaría de más plantearnos que hubo un tiempo en que nuestra economía se basaba en los productos endógenos, que no se derrochaba, que se tenía una relación amable y respetuosa con la naturaleza. Es lo que ahora se llama economía sostenible, y esos 140.000 kilos de espárragos silvestre al año del escrito del alcalde de Medina es un ejemplo de ello. Seguro que para planificar el futuro económica de esta zona a medio y largo plazo habrá que tener en cuenta los recursos endógenos y el desarrollo sostenible y ahí "la riqueza local"  del espárrago de Benalup, de la que hablaba el alcalde de Medina de 1940, seguro que tiene cosas que decir. Ya sea en la gastronomía local de cara al turismo, en fomentar redes comerciales, en promocionar jornadas campestres, etc.

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