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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. La victoria. El caso de Curro Guerra. 2

Francisco Fernández Guerra de la Vega. Foto archivo familiar María Luisa Fernández Pérez-Blanco
Así, en febrero de 1933 aparece un escrito de solicitud de arrendamiento colectivo en las actas capitulares del Ayuntamiento de Medina. “Dada lectura a una instancia escrita por José Mateos y Francisco Fernández en la que solicitan en nombre propio y de los obreros campesinos tomar tierras en arrendamiento colectivo, acogiéndose al Decreto del Ministerio de Agricultura de 1-11-32, la corporación acuerda inhibirse.”, pero al mes siguiente, el Ayuntamiento si se adhiere a la propuesta, es del 27 de marzo de 1933. “Instancia de Esteban Rubiales Peña y Francisco Fernández Guerra de la Vega pidiendo arrendar colectivamente tierras en Casas Viejas, según el decreto de Reforma Agraria”.
El 1 de enero de 1934 empieza a funcionar la Comunidad de campesinos de Malcocinado. Pepe Suárez es el alma de la Comunidad, el cabezalero y Curro Guerra su colaborador eficiente, su mano derecha, que se encarga de cubrir a su cuñado,  del economato, de los primeros cuidados médicos o de lo que haga falta para que ese proyecto salga hacia delante. Los dos dejan sus casas de Casas Viejas y se van a vivir a la Comunidad de Campesinos de Malcocinado. Dice Mintz en Los anarquistas: “Se abrieron unas veinte cooperativas agrarias en la provincia de Cádiz, el corazón de la región latifundista. Tres de las cooperativas se hallaban en el municipio  de Medina Sidonia: San José de Malcocinado (Las Yeguadas) en 1934, con cuarenta familias;  Torrecillas y Pedregosillo con veinte familias y Charco Dulce en 1935, con ochenta familias, cuarenta de Casas viejas y cuarenta de Medina Sidonia. En total, había 140 familias en el municipio”.  Cuando empezó la guerra, para los rebeldes estas comunidades se convirtieron en objetivo prioritario de destrucción y aniquilación de sus impulsores.
 “Mi padre  estaba en casa durmiendo la siesta, llegó un compañero que había sido de colegio, Diego Alzugaray, y con un coche, con unos cuantos falangistas le dijeron que le acompañara y entonces él le acompañó y no volvió más... La causa era que se había metido con mi tío Pepe Suárez a organizar una Reforma Agraria…”. (María Teresa Fernández Pérez-Blanco). En efecto, las Comunidades de Campesinos se convirtieron en una de las mayores afrentas para los vencedores con el golpe de estado. Al maestro Manuel Sánchez Sánchez se le depura y abre expediente por haber actuado como administrativo de la Comunidad de Torrecillas y Pedregosillo, aunque fuera por orden expresa del gobierno. Lo dice Suárez: “Esto lo consideraban como una ofensa para ellos …Pero al poco tiempo vino el célebre “Movimiento” y lo “arregló” todo…Este Dieguito me buscaba sólo por el hecho de que este tenía una gran finca (Charco Dulce) y la Reforma Agraria se la arrendó y colocó ochenta casas de familias que estas vivían allí muy bien, y el cobraba la misma renta que le daba el colono anterior”. Suárez se percata del peligro y  le propone a su amigo y cuñado que huya con él. Lo atestiguan familiares muy directos de ambos y lo cuenta muy claro en sus memorias “Me propuse marchar a la sierra que estaba frente al pueblo porque allí estaría más seguro. Se lo propongo a Francisco Fernández Guerra que era de la U.G:T. para que me acompañara y así lo hizo, pero teníamos que esperar a que se hiciera de noche para no ser vistos y esto lo hizo desistir porque la noche en aquellos montes para un hombre que no esté acostumbrado resultaba muy penoso. Me dice que él desiste y que se vuelve ya que  a él no lo iban a detener porque no había tomado parte en cosa alguna que pudiera molestar a nadie. Ante aquella negativa a seguir viaje le respondí que no podía aconsejarle nada porque ignoraba que fuera lo mejor, si marcharse o quedarse. Al mismo tiempo le manifesté mi decisión de marcharme y no me volvería por nada ni por nadie, así lo hice”. En la negativa de Curro Guerra influyó el hecho de que  no era un hombre de campo como su cuñado, también, más iluso, estaba convencido de que no le podía ocurrir ninguna desgracia porque el no había hecho nada malo y además posiblemente pensaba en su fuero interno que sus relaciones personales y familiares lo salvarían en un último momento, llegado el caso.

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