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El fracaso del tejido industrial benalupense. La fábrica de la luz. 1

El tejido industrial actual de Benalup-Casas Viejas es muy escaso, si exceptuamos Sprimsol, fábrica de fregonas, y algunas pequeñas empresas de transformación familiares,  las empresas industriales brillan por su ausencia. El modelo de poner ladrillos y cervezas que se asignó a España en la división internacional del trabajo, tenía uno de sus ejemplos más claros aquí en B/CV. La ausencia de empresas industriales ha sido una constante, pero han sido varios los intentos durante el siglo XX de consolidar pequeñas fábricas que se surtieran de financiación y trabajo local. Un ejemplo paradigmático es la fábrica de la luz.
Dice Mintz: “En 1926, el hijo de Don Antonio Vela, José Vela, conocido como El Tuerto mandó construir en el centro de la población un imponente molino eléctrico alimentado por un generador. El nuevo molino pronto suplantó a los cinco molinos de agua del pueblo  y a otros de haciendas vecinas. Durante los últimos diez años, había funcionado un molino con un generador más pequeño, que producía una reducida carga de energía eléctrica y apenas afectaba a la población. Dos años después de la creación del nuevo molino, José Vela lo vendió a Juan Pérez Blanco, terrateniente y dueño de una tienda, y a Manuel Sánchez, el maestro por una provechosa cantidad. Ya que el nuevo generador era suficientemente potente para proporcionar más electricidad de la que necesitaba el molino, también se eliminaron las farolas de keroseno que iluminaban la calle mayor, y se colgaron así unas cuantas bombillas eléctricas en la intersección principal. Estas proporcionaban una luz tenue desde el atardecer hasta la medianoche, cuando cortaban la corriente. Si el nuevo nombre de Benalup recordaba al pasado, el nuevo generador, rodeado de macizas paredes blancas, era una señal de otro tipo. Las pálidas luces de la calle a las que suministraba energía era una señal de que los adelantos modernos estaban llegando a los rincones más remotos del país.”  Este proceso de modernización que en muchas partes de España triunfó y aquí fracasó, por culpa fundamentalmente del viejo problema agrario, va a tener un ejemplo paradigmático en el devenir de la fábrica de la luz. Esta fábrica se llamaba oficialmente, como podemos ver en  un oficio de 11 de enero de 1938 del Ayuntamiento de Medina, Nuestro Señor del Gran Poder. Según José Benítez Guillén sobre la pared, apoyaban dos piedras de molino y había una cerámica del Cristo del Gran Poder bajo un tejadillo, traído por encargo desde Barcelona. Sigue el autor de Historias en Benalup-Casas Viejas: “La fábrica de luz realizaba su función en la zona céntrica del pueblo. Abastecía a la aldea de electricidad mediante un generador que procedía de un submarino”. Este modelo mixto de fábrica de  luz y de harina no fue exclusivo de Casas Viejas, sino también  menudeó en la comarca de la Janda. El primer lugar en instalarse fue en Medina en donde Abarzuza en 1905-1907 puso en funcionamiento la “Electro-harinera Asidonense”. A Alcalá llegó en 1908 a traves de la eléctrica Nuestra Señora de los Santos. En Paterna la familia Gallo también instaló una fábrica de harina y de luz de este tipo en 1910.  En Casas Viejas habría que esperar a 1926, y como en los otros casos  se impone la dimensión local a la regional o nacional. Se sitúa en las entonces afueras del pueblo, en la calle Nueva (luego se llamaría Rafael Bernal a partir de 1942), donde un poco más arriba se estaba produciendo el ensachamiento del pueblo con la llegada de sopacas malagueños y jornaleros asidonenses. Como se sabe la Calle Nueva fue la gran protagonista de los Sucesos.

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