Rituales funerarios de hace 5000 años. La necrópolis de Paraje de Monte Bajo. M. Lazarich y otros.

Hace 5000 años, cuando no hacía más de dos milenios que se haban iniciado la actividad agrícola y la domesticación de animales en el marco espacial de la Península Ibérica, en el lugar conocido hoy en día como Paraje de Monte Bajo en Alcalá de los Gazules, vivía una comunidad aldeana que aprovechaba las fértiles tierras situadas a ambas orillas del río Barbate para las labores agrícolas y ganaderas. Además, podía obtener algunos recursos de los bosques cercanos de Sierra Momia y de los alrededores de la Laguna de la Janda, que les proporcionarían, no sólo una gran variedad de alimentos silvestres y leña, sino también de animales salvajes para la caza. Esta población nos ha dejado un valioso testimonio sobre sus costumbres funerarias, que hemos podido conocer gracias a las excavaciones arqueológicas realizadas durante el otoño e invierno de 2005 en la necrópolis de Paraje de Monte Bajo.

La necrópolis de Paraje de Monte Bajo se sitúa hoy en la orilla del embalse del Barbate. Desde la construcción de este embalse las tumbas han padecido un deterioro considerable por la constante subida y bajada del nivel de las aguas del pantano. Lentamente se ha ido perdiendo el nivel de tierra vegetal que las protegía, ocasionando una degradación, que ha llegado incluso a hacer desaparecer su techo de arenisca natural. Muy cerca de la necrópolis, antes de la construcción del pantano, se producía la confluencia de los ríos Barbate, Alberite y Rocinejo, por lo que la zona ha contado siempre con una abundante riqueza hidrológica que abastecía a sus pobladores, no sólo de agua para el consumo y para las tierras de regadío, sino también de otros productos cómo la pesca y el marisqueo, además de la posibilidad de recoger en las orillas de estos ríos cantos de piedra de sílex y de cuarcita con los que fabricar algunas de sus herramientas domésticas. Hay también que señalar de su inmejorable localización geográfica, el emplazamiento cercano a importantes vías de comunicaciones naturales, hoy cañadas reales como la de Mercegal que discurre al pie del yacimiento.
La primera noticia sobre la existencia de esta necrópolis se produjo en el verano de 2004, cuando D. Gil de Birués y Doña Manuela Lago, vecinos de la cercana población de Benalup-Casas Viejas, descubren algunas vasijas en una de las tumbas que había quedado libre de las aguas. Tras comunicar dicho hallazgo a las autoridades competentes, se llevaron a cabo los primeros trabajo de excavación de urgencia por parte de D. Lorenzo Perdigones y D. Alfonso Pando, técnicos de la Delegación de Cultura de Cádiz. En estos primeros trabajos se pudo constatar la existencia de una tumba excavada en la roca que había perdido la totalidad de su cubierta por la erosión de las aguas, como comentamos anteriormente…
A comienzos del verano de 2005, al acentuarse la sequía, aparecieron tres nuevas tumbas. Es a partir de este momento cuando un equipo de arqueólogos de la Universidad de Cádiz nos hicimos cargo de las excavaciones a petición de la Delegación Provincia de Cultura de la Junta de Andalucía. Estos trabajos dieron como resultado el conocimiento de una necrópolis prehistórica que estuvo en funcionamiento durante el III y comienzos del II milenio a.C.

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