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La profesionalización de la política

Ayer hubo mitin del PSOE en el teatro, participaron la nueva alcaldesa Amalia Romero, la candidata Isabel Gómez, el exalcalde de  B/CV y candidato Francisco González Cabaña y el candidato número 1 por Cádiz Manuel Chaves. Entre otras muchas cosas, según se puede leer en el periódico dijo:” “yo vine la primera vez a Benalup en 1977, y si lo comparamos con el de ahora el cambio es espectacular. Es un cambio espectacular debido a la gente de Benalup, pero también porque ha habido un líder, un gran alcalde como Paco González Cabaña”.
Mintz recoge la visita de Felipe González al que acompañaba Manuel Chaves,  con una letrilla de carnaval aunque no especifica la agrupación, ni el nombre del autor de la letra.

Nadie aquí imaginaba
que nos iba a visitar,
un domingo por la mañana
ese hombre tan popular.


A las claritas del día
ya no se podía ni andar,
de tanta gente que había
para su mano estrechar.
En nuestra Casa del Pueblo
ya no se cabía más,
la gente emocionada
uno un beso le dio,
y cuando Felipe hablaba
creo que uno se desmayó.
La primera foto es la famosa de la tortilla en 1974 (que por cierto; se estaban comiendo una manzana) la segunda de  aquella visita ya mentada de 1977,  y la tercera corresponde al mitin de anoche. Me cae bien Chaves, lo veo campechano, cercano, comprometido…Es más, pienso que esta vez se ha visto abocado por las circunstancias a presentearse sin que le apeteciera demasiado. Pero una cosa es la persona y otra es la cuestión de la profesionalización política. Pericles instauró en Atenas la democracia radical estableciendo un salario para los que se dedicaran a la política a fin de que esta no fuera campo exclusivo de los ricos que se podían dedicar a ella sin cobrar, pero era impensable el político profesional sin carácter militar. El mismo Pericles, que fue elegido varias veces  (sólo los cargos militares como el estratega se podían presentar a la reelección) estuvo en el cargo  14 años, desde el 443 hasta el 429 a. de C. Busco datos para la entrada y leo en una página web un artículo de Benita Benéitez: "Con todas las características que hemos ido delimitando observamos que la democracia ateniense conquistó un modelo de ciudadanía que desarrolló plenamente el llamado homo politicus. No debemos olvidar que fue la profundización en la democracia, y la participación ciudadana que ésta requería, la que hizo posible el desarrollo de este modelo de ciudadanía”.
Dos eran los grandes principios político de la democracia ateniense; la isonomía —igualdad ante la ley— e isegoría —libertad de palabra—y ambos deberían servir de guía para nuestra actual democracia. Pero la profesionalización de la política obstaculiza la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos y la libertad de expresión. Marcelo Colussi retrata así al profesional de la política: “ la persona –generalmente varón– que se dedica de tiempo completo a moverse en el aparato de Estado, a administrar toda esa maquinaria conociendo los vericuetos íntimos del poder político”.  Esta profesionalización de la política, junto a las huellas de nuestro reciente pasado, explican la actitud pasiva, nihilista y contraria de una gran parte de la población a participar en la cosa pública, incluso hasta en su mínima expresión como son las votaciones cada cierto tiempo, tanto  municipales como regionales o generales, como es el caso que se nos avecina. Y entonces la pescadilla se muerde su cola y se hace efectiva aquella frase de Tonybee: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan”. Y me vais a perdonar que hoy abuse de las frases, pero en este sentido cobra gran vigencia lo que ya dijo Paul Valéry: “la política es el arte de evitar que las personas participen en los asuntos que les conciernen”. La política no se puede convertir en un asunto particular de los profesionales que se dedican a ella, sean de un partido o de otro,  la política no puede ser un coto privado de unos pocos que deciden lo que afecta a unos muchos, la política no se puede convertir en sinónimo de desprestigio, caciquismo, algo malo o sucio… La política es, debe, y tendríamos que rescatar, la participación efectiva de la población en los asuntos que le conciernen. La limitación de los mandatos al estilo americano (con perdón) podría ser una cuestión a debatir ya. Estoy convencido de que la erradicación de la profesionalidad en política favorecería la participación ciudadana; la estrella y la plasmación de la democracia. Y esa participación empieza a ser realidad  cuando pones en práctica que tu boca es tuya, ya que  como decía Aristóteles (y ya es la última cita)  la capacidad de palabra distingue al hombre del resto de los animales.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena entrada, Salus. Me han gustado especialmente las citas de los clásicos griegos y el acento puesto en la democracia ateniense como precursora de la democracia moderna.