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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. La victoria. Carretera y Manta. Y 3

Carmen Bancalero Ortiz, esposa de Francisco Vargas
Del cuarenta al cuarenta y dos el Tuerto Manguita es estraperlista del bien de consumo más preciado de la época; el pan. Luego roba algunos animales como cabras, pavos y gallinas y algunos de estos vendía a otras familias ( y a otras se los daba para que pudieran comer). Una de ellas lo delató a la Guardia Civil, los que mandaban en la tierra. Era febrero de 1946.
En la sentencia del 28-5-1951 se puede leer: ”la causa procedente del Juzgado de Instrucción de Medina Sidonia, seguida por Hurto contra Francisco Vargas Casas (a) Tuerto Manguita, hijo de Francisco y de Maria, de 39 años de edad, natural de Benalup de Sidonia, vecino de la misma, de estado casado, de oficio del campo, de mala conducta, con instrucción, antecedentes penales, insolvente, en prisión provisional por esta Causa desde el 23 de Octubre de 1947”.  Acusado de hurtos de cabras, pavos y gallinas se le condena a seis años. Va  a la prisión del Puerto de Santa María, de ahí al sanatorio penitenciario de Cuellar (Segovia). Se le deniega el indulto de 1952 por ser reincidente, ya que este es la segunda causa, siendo la primera la del 37. De Cuellar a la prisión escuela de Madrid. El 20-5-1954 se le interroga sobre el lugar donde  fijaría su residencia y la persona que lo avalaría si se le concede la libertad provisional, responde Francisco Vargas que Benalup y Carmen Bancalero Ortiz. La autoridad informante anota que esa persona es su esposa “observa buena conducta y está dispuesta y garantiza que el corrigiendo hará vida honrada y laboriosa y le dispensará protección”. La misma autoridad informante anota sobre el lugar de residencia que: “Existe inconveniente para que resida en el punto que indica, debido a su pésima conducta y estar repudiado por casi todo el vecindario de Benalup de Sidonia. No tiene ocupación ni profesión conocida”. Cuatro meses después se le concede la libertad provisional pero “el liberado fijará su residencia en el Puntal provincia de Sevilla”. En Villafranco o en el Puntal establece su hogar hasta su muerte el 29 de mayo de 1981. Villafranco es el típico pueblo de colonización que se forma a raíz de la explotación del arroz en la marisma. Esta formado por jornaleros que huyen de sus lugares de trabajo por las malas condiciones políticas, económicas y sociales existentes allí y con la esperanza de una mejor vida. Villafranco del Guadalquivir se independiza de Puebla del Río en 1994 (tres años después de que lo hiciera B/CV de Medina), al que esto escribe no le parece una mera casualidad. Este conjunto de circunstancias que termina en la expulsión encubierta o emigración de Francisco Vargas,  como también le va a ocurrir a Moya Paredes, va a proliferar, a partir de este momento, aunque el destino será Torrent y aledaños.
Manuel Vargas Parrilla, el abuelo del "Tuerto Manguita” llegó en la segunda mitad del siglo XIX a Casas Viejas procedente de Adra. En 1870 cansado de las caminatas de ida y vuelta entre Cádiz y Almería,  del ambiente represivo de la Alpujarra almeriense en plena Restauración y del futuro compartido que le propone la asidonense Isabel Gutiérrez González decide quedarse en Casas Viejas casándose y estableciendo su residencia en una choza de la calle Medina 35. Esta tierra la conocía por su experiencia como sopaca para segar el trigo de la Janda. Un siglo después, su nieto Francisco Vargas Casas desandaría el camino y se tendría que ir a establecerse en otro poblamiento de aluvión, cambiando el trigo por el arroz. El Tuerto Manguita le daría la razón a Machado aquella mañana de principios de lo setenta en aquello de “al andar se hace camino/y al volver la vista atrás/se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Se acordaría del guardia García, del que llegó a ser vicepresidente de la Diputación de Cádiz, Antonio Vela y de aquella gente que lo delató a la guardia civil sobre la procedencia ilegal de las gallinas que les vendía, en plenos años del hambre. Posiblemente por eso solo estuvo dos o tres horas en Benalup de Sidonia, aquella mañana de 1977, cuando en un principio tenía pensado pasar varios días. Esta vez "sin billete de vuelta", título de un libro que su nieta Carmen Vargas ha escrito sobre su vida y del que os daré cumplidas noticias en posteriores pots.

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