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La alarma por Romero D. Fran


Ayer murió Romero D. Fran, me ha parecido oportuno publicar esto. 
El médico, Don José Franco salió hablando de las aldeas y de las urbes, que viven mal, no tienen nada y no les dan soluciones, no tienen trabajo todos y faltan tierras de cultivo. La reforma agraria no acaba de llegar y una ley tonta impide que la gente trabaje fuera del término; total, hambre. Se hicieron promesas de proveer, a los que trabajan, de trigo, aceite, pan; y créditos para hacer casas nuevas y reforma de las viejas, más ganado y aperos. Se necesita una lista interminable, que nunca será demasiado grande. ¡Hay que hacer tantas cosas!...
Pero la "llave de la despensa" no acaba de llegar y la gente se desespera. Los médicos estamos cerca del problema o quizás metidos dentro de su propia indolencia; por emplar un término. No pasamos de largo, vamos a caballo y con las gafas de sol caladas, pero, aún así, la realidad nos deslumbra...
La voz de María Antonia es más enérgica, es ella la que dice que los tiempos cambian y la moda trae cosas nuevas: en las playas de Cádiz, las señoras se bañan en bañador, con las carnes al aire, para que el sol les ponga la piel morena, no como nosotras, que, cuando vamos a la playa, sólo nos quitamos los zapatos y nos soltamos el veno negro, aunque hace tiempo, que por este pueblo, pasa el Rápido y la Valenciana, y la que quiere ver modernidades puede bajar el Paseo de Mochales. 
Desde aquí no vemos nada, pero dicen que viajan de todas las razas, mayormente inglesas, con unos sombreros y unos trajes de organdí que, con el aire de aquí, vuelan, con el bolso en bandolera y los tacones de cabaret. Se sientan en las mesas al aire libre, toman copas, y fuman en boquillas largas ese tabaco rubio que huele a moscatel. Las niñas de la costura dicen que se pone aquello "negro" de gentge, mayormente hombres, a ver lo que se puede ver, que no es poco. Ellas, como si nada, son de otra casta: rubias, altas y con los ojos azules. A la gente le parece una cosa, pero, a lo mejor, es otra... no hay que ser mal pensadas. Cuando se van, sacan ellas mismas una cartera, pagan, dan propinas y ofrecen cigarros. Entonces, abren los brazos y nos dicen cosas en su idioma, como si algunas quisieran ofrecernos hasta sus sentimientos.
María Moreno terció y dijo que eso de que nos ofrecen sus sentimientos, no, se lo dan a nuestro pueblo, porque los miramos encantados y, además, por poco dinero, les servimos pernil de cerdo con pan de Agustín Pérez y vino de solera. Esto provocó carcajadas, pero la alegría y el chiste duró poco tiempo. Oí la voz de Verónica, la de Mata Pagana, que traía noticias de última hora, como de guardias y tropas de Medina, con un sargento, un tal Anarte, habían llegado al Cuartel de Alcalá a pedir fuerzas, y, todos juntos, se han ido en los coches para Casas Viejas, porque allí los "anarcos" han atacado a los civiles a tiros, en nombre de la libertad y la iguadad, emitiendo sentencias como "No, a la ley del embudo, o todos o ninguno". Cuando al fin llegó el sueño, los gatos comenzaron a maullar, como las personas, cuando les tiembla la voz y se quejan en el silencio de la noche. Trujillo dice que es el celo del mes de enero, o, tal vez, barruntarán algo.
Fragmento del libro autobiográfico de Romero D. Fran que aparece en los apuntes históricos y de nuestro patrimonio, Alcalá de los Gazules, 2011.
La fotografía de Romero D. Fran aparece en apuntes históricos y de nuestro patrimonio de Alcala de los Gazules 2009

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