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Cuando pululaban osos por el campo de Casas Viejas. 7

En Anotaciones al Libro de la Montería del Rey Alfonso XI de J.A. Valverde hace un estudio histórico, geográfico y biológico de la zona muy interesante para conocer este área y su evolución a través del tiempo desde el punto de vista de la flora y la fauna. Dice Valverde: “La tierra de Alcalá y Vejer era sin duda uno de los «frentes» de Alfonso XI. Tenía una línea de frontera de unos 30 Km. (6 leguas), y enlazaba al norte con la frontera sevillana de Arcos (LM Cap. XXIV) y al sur con la de Tarifa (LM Cap. XXX). La cabeza sería Alcalá de los Gazules, villa realenga en tiempos de Alfonso XI, que consciente de su importancia para mantener sus comunicaciones en Algeciras etc. le concedió exenciones tributarias y los apelativos de noble, leal e ilustre (Ramos 1983:233). Alcalá, a sólo 2 o 3 leguas de la frontera mora, debía mantener la constante vigilancia del frente, con Medina (actual Medina Sidonia) a unas 4 leguas a retaguardia. Vejer, a juzgar por su sobrenombre actual «de la Frontera», debía formar parte también del dispositivo defensivo, y distaba de ella unos 35 Km., comunicando a través de Facinas con el punto avanzado de Tarifa. El terreno había sido ocupado a mediados del siglo XIII por Fernando III”.

Las montañas de Cádiz, en las que se ubican la mayor parte de los cazaderos de los LM Cap. XXIX y XXX, forman una alineación N-S. de sierras bajas y bien distintas, con una altura media de 300-500. Su posición frente a las advecciones húmedas que vienen del atlántico hace que haya  importantes precipitaciones de un valor medio de 1.500-2.000 mm, lo que unido a las nieblas frecuentes  permiten una densa vegetación y hacen de la región un enclave particularmente propicio para el oso, cuya abundancia relativa debía ser muy alta en la Edad Media. Además, “los canutos” conservan una densa vegetación, reducto de la laurisilva del terciario que en sus innumerables umbrías permitía un biotopo perfecto para los osos. J.A. Valverde resume la situación de la siguiente forma: “La zona que interesa es una región muy verde e intensamente arbolada, caracterizada por quejigales y alcornocales montanos y de sopié mezclados con alisedas y fresnedas en los «canutos», y encinares, acebuchares y lentiscares de llanura. Ahora una buena parte de la zona baja se ha trasformado en pastizales, mientras que las zonas medias y altas mantienen excelentes cotos de caza … Me he extendido en exceso en la descripción de esta región porque en lo que respecta a la distribución y ecología del Oso pardo tiene un interés particular. Es en efecto una de las cuatro en que esta especie, esencialmente nórdica y característica de los grandes bosques boreales, alcanza el paralelo 34º en su descenso hacia el sur”.

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