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Cuando pululaban osos por el campo de Casas Viejas. 2

En los bosques mediterráneos a los cuales pertenece esta zona hay unos predadores que son el hombre, el lobo y el lince y otros animales que actúan como presas; el conejo, el ciervo y el jabalí. El oso ocupa una situación intermedia, a veces depredador y otras presa, aunque para el hombre siempre ha funcionado más como presa. La bellota era el alimento básico de ciervos, jabalíes y osos. Ha sido un alimento básico para los íberos antiguos y para los pobladores modernos, ya que en épocas de crisis como en la postguerra la población tuvo que volver a utilizarla como recurso alimenticio básico.

Jose Antonio Valverde es un biólogo de la universidad de Salamanca que ha escrito un libro llamado "Anotaciones al libro de la montería del rey Alfonso XI". A él voy a recurrir muchas veces en estas entradas de esta serie. Dice J. A Valverde “Todos los grandes llanos están rodeados de montañas en las que se conserva un matorral denso o bosque de alcornoque y quejigo, con densas matas de madroño e inmensos jarales. Los jarales (Cistus ladanifera principalmente) se extienden con los fuegos y colonizan suelos pobrísimos. Tras los incendios los pies de jara y madroño se transforman en peligrosísimas lanzas que impiden el paso de las caballerías (de los tractores ahora) y admiten solo el hombre cazador a pie. Con el tiempo, estos bosques que no ceden al fuego e impiden el paso de caballos han venido a constituir el refugio predilecto de la gran fauna (Ciervos, Jabalíes, Osos), que
tienen en ellos sus querencias o camas… La gran fauna se encama en los montes y baja a comer al llano, en particular en tiempos de bellota o de cosechas humanas.  Todo el arte de la caza mayor en España consiste en saber matarla en ambos sitios: la cama y el campeo”

Los dos animales principales protagonistas de estas monterías eran el jabalí y el oso. Para cazarlos se organizaban batidas. Se establecía un amplio dispositivo de ojeadores, perros, vigilantes y enlaces que se encargaban de sacar a los animales de sus encames y los llevaban a los puestos donde los esperaban los cazadores. Para realizar estas cacerías era necesaria la movilización de centenares de hombres y perros, era otra operación militar más, de hecho se utilizaba a modo de las maniobras militares actuales. Se empezaba en unos lugares que el libro de monterías llama “bozerías” desde donde los jaleadores con jaurías de perros arrastraban al oso, y también al jabalí, hasta donde estaban los cazadores con los arcos, jabalinas y ballestas, lugares que el libro denomina “armadas”. Dice la tradición  que el oso no ataca al hombre de no verse rodeado o si estuviera herido. Lo normal es que se volviera  y huyera, ofreciendo la espalda para el disparo. Las operaciones se desarrollaban en terreno abrupto, solo transitables a pie o a caballo. Importancia adicional tenían los perros. Dice J. A. Valverde: “
Por otra parte el hombre se asoció para cazar con el Lobo hace unos miles de años. El resultado es el Perro, que a su vez ha sido escalonado en talla para ocupar distintos nichos y cumplir diferentes tareas.
Ratonero: Ratas, y Conejos en monte cerrado (para micromamíferos se emplea el Gato)
Sabueso: caza con su olfato. Sigue rastros de caza mayor
Perdiguero: equivalente para aves
Podenco: Conejos a Ciervos. Es un animal polivalente en el matorral mediterráneo
Galgo: especialista en Liebres y campo raso
Alano: Ciervos, Jabalíes, Osos y Toros. Perro de presa que sujeta a la víctima
Mastín: enemigo de los Lobos
Los Lebreles, que aparentemente no eran perros mediterráneos, ya no existen.
Eran grandes podencos que cazaban desde Ciervos hasta Osos y Lobos y han debido ser importados a la Península ocasionalmente por reyes y nobles”.

Arriba mapa de los recorridos de Alfonso XI según las Crónicas

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