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Sendero por la Sierra Momia. 1

Este sendero presenta características muy parecidas a los anteriores. Estamos en pleno parque de Los Alcornocales y vamos a recorrer la distancia que hay entre el pantano Celemín y el Barbate. Este itinerario nos va a servir para hablar del topónimo de esta sierra, de la vegetación y fauna, de la antigua ocupación humana y de los dos pantanos. Dice la guía de los 300 senderos de la Diputación. “La Sierra Momia es un intrincado conjunto de largas y curvadas lomas separadas por valles más o menos abiertos. La ruta discurre por las vías pecuarias Vereda del Torero, Cordel de Macote y la Grama, y la Colada que principia en la Mojonera de Alcalá. Atraviesa el arroyo de los Charcones, la garganta de Macote y la garganta Los Pájaros. Durante el recorrido se puede disfrutar de preciosos bosques de quejigos, alcornoques y acebuches. También es posible observar restos de viviendas y cortijos venidos a menos que nos da una idea de lo que fue este lugar”

El sendero discurre por la sierra de la Momia, cuyo nombre viene dado por las numerosas tumbas antropomórficas existentes. Estas han tenido y tienen diferentes interpretaciones. Desde enterramientos ligados a las cercanas pinturas paleolíticas a lugares para la desecación  y descarnación de los cadáveres antes de su enterramiento (momificación), pasando por otras teorías que enlazan con tumbas medievales,  o también hay que constatar que  para los campesinos que poblaban esta zona se trataba de construcciones que los moros utilizaban para dar agua o pienso al ganado. Ya en épocas recientes los lugareños las utilizaron como abrevaderos y pesebres para las bestias.
El sendero por la vereda del Torero, el cordel de Macote y la Grama hasta llegar a la garganta de los Pájaros nos va a servir para disfrutar de la típica vegetación del parque de Los Alcornocales. El terreno es de sierras relativamente suaves, con algunos valles encajonados denominados canutos en los que corren pequeños arroyos de montaña, en los que nos detendremos en el próximo itinerario. El parque alberga el bosque de alcornoque más grande de España, en un magnífico estado de conservación aunque la peligrosa enfermedad de la seca lo amenace recientemente. El alcornoque es un árbol típico de la cuenca mediterránea que ha adquirido adaptaciones singulares para sobrevivir al clima mediterráneo (raíces profundas para captar agua con más facilidad, hojas con cutícula dura para evitar el exceso de transpiración y una corteza de corcho que lo protege contra el fuego). Además hay que destacar los  quejigos o robles andaluces, formando bellos bosques,  donde la humedad del ambiente y del suelo es la protagonista, con los troncos y ramas colonizados por líquenes, musgos, helechos epífitos y algunas plantas superiores que trepan en busca de la necesaria luz. Domina el quejigo en forma de candelabro debido a las sucesivas talas que el hombre ha realizado sobre él buscando madera. También es normal la presencia de otras especies típicas del bosque mediterráneo, como acebuches, y roble melojo.
Desde el punto de vista faunístico  Los Alcornocales es un verdadero paraíso para los aficionados a la ornitología, que acuden año tras año a contemplar el paso fundamentalmente de las aves: cigüeñas, milanos, halcón abejero, águila calzada y culebrera, buitres, alimoches y muchos otros pájaros. No podemos olvidar que el estrecho de Gibraltar y el Bósforo son los dos grandes pasos mundiales que utilizan las aves. También son importante los mamíferos por su variedad y abundancia. Aunque ya no hay ni osos, ni lobos como antaño, con un poco de suerte, en Los Alcornocales pueden observarse meloncillos, ginetas, nutrias, turones, gato montés y comadrejas entre los carnívoros, y ciervos, cabra montés y corzos entre los herbívoros. En estas sierras habitan la última población de corzos andaluces de la raza denominada morisca, en el límite suroccidental de la distribución mundial de la especie.

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