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Sendero por el Monasterio del Cuervo

A principios del siglo XVIII los carmelitas descalzos de San José del Valle se vieron obligados a buscar su desierto que tenían allí y a buscar otro. Durante tres años  recorrieron Andalucía la baja buscando un lugar que reuniera las condiciones de belleza, recogimiento y soledad apropiadas. Lo encontraron en la garganta del Cuervo. El sendero de hoy es una ruta imposible, no se puede hacer, pero como somos realista esperemos que algún día se pueda realizar. Por la carretera de Benalup a los Barrios, una vez pasadas las Lagunetas y superadas una serie de cuestas, nos encontramos a la derecha el Monasterio. 
Fue construido por los Carmelitas Descalzos. Se coloca la primera piedra en el año 1717 aunque el mayor empuje de la obra se dio en 1721. La planta de la construcción mide unos 2650 metros cuadrados y tiene un claro sentido
simétrico. Contenía el Monasterio: tres patios, una Iglesia de cruz latina, una cripta, seis viviendas, una hermosa hospedería para seglares y bienhechores, cocina, biblioteca, granero y caballerizas. La obra fue ideada por Fray Bartolomé de San Pablo. Pronto el monasterio atrajo riquezas, dinero y polémica por la riqueza acuifera de la Garganta del Cuervo.  En 1835,  con la desamortización de Mendizábal, los monjes abandonaron el Monasterio pero el culto se mantuvo por parte de un presbítero medinense hasta 1859, año en el que se cerró definitivamente el convento y los bienes allí existentes se trasladaron a la capilla de Casas Viejas. En la actualidad ha sido sometido a un dudoso proceso de conservación y modernización. Una vuelta por las instalaciones actuales del Monasterio nos puede servir para plantearnos que se puede y no se puede hacer para conservar un edificio histórico. En esta ruta van a coexistir  los valores históricos y naturales, la tendencia a la polémica, a la conservación y a la utilización económica. Pero la ruta por el monasterio no se acaba en él. Es más, lo más interesante sería una vuelta por las ermitas pues permitiría observar directamente la riqueza medioambiental del entorno. Así podríamos visitar la dedicada a los Dolores de Santa María y San Pedro Aposto, la del Arcángel San Miguel, la de los Santos Martires San Esteban y San Lorenzo, la de San Francisco de Así y la dedicada a Santa Teresa de Jesúa y otra a San Pedro Apóstol. Las tres últimas construidas fueron dedicadas a Elías, Eliseo y San Juan de la Cruz. Especial importancia tienen las fuentes conocidas como San José, San Agustín, Santos Mártires, María Santísima y San Elías. Estas ermitas están relacionadas con la vida eremita que se desarrolló en la zona del convento y en la actualidad nos serviría para disfrutar de los valores medioambientales de la zona. El monasterio se halla situado en la Garganta del Cuervo. Un poco más abajo del nacimiento del río Celemín, en un amplio hoyo verde con forma de herradura. La garganta se encuentra entre el Cancho de Picadillo y el Puerto del Hombre y entre El Alisoso y la Cañada de la Cebada. La riqueza botánica y faunística es propia de la del parque, siendo uno de los lugares, debido a su posición estratégica, donde con más intensidad aparecen los alcornoques, los quejigos, la vegetación propia de los canutos, la fauna típica... También podremos observar las huellas del paso del hombre, siendo los valores antropológicos tan importantes como los históricos o medioambientales. Podemos recorrer el lugar donde abundaron el eremitismo, el contrabando, los bandidos, los maquis, la molienda de trigo en estraperlo en el molino del río, las hazañas del hermano Antonio o rememorar la forma de vida natural del último eremita laico de la zona ( el tío Coronil), además de interesarnos por las prácticas campistas y paranormales que se pusieron en boga en los años sesenta.  A principio de los noventa hubo un intento fallido de construir un hotel de lujo en el Monasterio del Cuervo, argumentándose que entroncaba con la tradición de hospedería desempeñada tradicionalmente. El Monasterio está siendo sometido a un proceso de reconstrucción, que ha vuelto a levantar una gran polémica en torno a él. .El actual propietario y promotor de las obras realizadas es la empresa Monte Halcones S.A. y el arquitecto del proyecto ha sido José Ignacio Fernández Pujol, las obras se han llevado a cabo en los últimos dos años con un coste superior al millón de euros y han contado con el visto bueno de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento de Medina Sidonia. Y aquí termina la explicación de este sendero, en la actualidad imposible de realizar, esperemos que la intención última con la que se ha hecho algún día sirva de algo. Contribuir a que pueda ser visitado libremente y  a su conservación, para que siga manteniendo los valores naturales que tanto les gustó a los carmelitas en 1717. Y esta gente de belleza sabían un rato.

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