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El fracaso de los repartos de tierras. 3

Pero va a ser en el bienio progresista del reinado de Isabel II, 1854-55 cuando se produzca el gran trasvase de bienes propios a propiedad privada. La mayoría de las tierras de propios pasaron a propiedad privada tras el gran reparto de 1855. Este reparto, como los demás, quería colonizar tierras incultas, pero sobre todo, beneficiar a los vecinos del pueblo dotándolos de suertes que cultivar.  Dice Diego Caro: “Preparadas las listas de suertes para el reparto, el tan deseado sorteo de las adjudicaciones se celebra el 7 de febrero de 1844, estableciéndose la obligación de que los beneficiaron abonaran a los fondos municipales de Propios un canon anual del dos por ciento”.
El reparto de 1855 fue "ilegal" , ya que dejaba al Ayuntamiento sin tierras de propios que según la ley de desamortización de Madoz deberían venderse. El conflicto tomo cariz político y al final el gobierno no pudo dar marchar atrás al reparto, ya que los acontecimientos políticos provocaron el cambio de gobierno existente. Habrá que esperar cinco años para que se resuelva el problema. Volvemos de nuevo a Diego Caro: “En la misiva que se leían en la sesión del 7 de septiembre de 1860, que el Consejo de Minsitros en la reunión que había celebrado el 22 de agosto, había acordado presentar a las Cortes un proyecto de ley para la aprobación del “reparto ilegal”- así lo calificaba- de terrenos verificado por el Ayuntamiento en 1855”. De esta forma la desamortización de Madoz  de 1855 tuvo escasa incidencia ( excepto las dehesas de Benalup y Yeguas que fueron las únicas afectadas).
Aunque en un principio la desamortización, en este caso de Madoz, y los repartos son totalmente distintas, pues una vende las tierras al mejor postor, normalmente a terratenientes que no viven en el término de Medina y los repartos son suertes para los braceros y colonos, la consecuencia fue la misma, ya que estas pequeñas suertes van a ser vendidas posteriormente a otros propietarios con más posibles, produciéndose al igual que con la desamortización un proceso de creación de latifundios o concentración de la propiedad. Se puede leer en Historia de Medina Sidonia de Diego Caro:” El principal problema de estas suertes repartidas por el Ayuntamiento entre sus vecinos no estaría aquí, sino en el destino final que tendrían muchas de ellas, incumpliendo de forma manifiesta el objetivo principal de estos repartimientos, que no era otro que el de crear una clase de pequeños propietarios que mejoraran sus condiciones de vida, abandonando la vida de miseria que muchos de ellos tenían como braceros…La experiencia final de los repartos no fue muy edificante, ni los mismo sirvieron para crear una clase de pequeños propietarios que amortiguara las enormes diferencias sociales que había en la ciudad. Poco a  poco la mayoría de los beneficiados con las suertes repartidas terminaron vendiendo las mismas a los grandes labradores del término, contribuyendo todavía más a la concentración de la propiedad de la tierra en manos de éstos. Un cuestionario municipal cumplimentando cuatro décadas más tarde, en el año 1902, no lo podía decir más claro:”Mas de 10.000 hectáreas de terreno del propio se repartieron en pequeñas parcelas entre los vecinos de esta ciudad en 1855 y sucedió que muy pocos conservaron las tierras y que la inmensa mayoría de los agraciados las enajenaron de seguida”…Por pura casualidad y a través de un particular, hemos podido acceder al inventario de bienes de unos de estos propietarios-uno de sus aristócratas más conocidos-; realizado a principios de los años cuarenta del pasado siglo. Pues bien, junto a acciones de distintas compañías, dehesas y cortijos, aparecen treinta suertes pequeñas y medianas de tierra que casi con toda seguridad procedieron de los repartimientos realizados a mediados del siglo XIX y que posteriormente fueron adquiridas por los antepasados de este título nobiliario, pasando a formar parte del patrimonio de esta familia”.

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