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El fracaso de los repartos de tierras. 1

No digo nada nuevo si afirmo que esta zona ha estado marcada por el problema de la propiedad de la tierra. En el siglo XX la consolidación de la propiedad privada produjo hitos como los Sucesos de Casas Viejas, Malcocinado, Torrecillas, la desecación de la Janda o la aparición de la explotación moderna de las Lomas. En el siglo XIX asistimos a la aparición del pueblo y la propiedad privada.
El fenómeno es complejo interrelacionándose con las diferentes fases políticas, de tal modo que en las etapas progresistas se produce un avance del pueblo y de las reformas económicas, mientras que en las conservadoras hay un estancamiento, mientras que las medidas que aparecen son administrativas. Parece asentado que como ya dejo escrito Rodríguez Cabañas: “El tránsito del Antiguo Régimen al Nuevo, las distintas fases desamortizadoras, los trasvases de propiedad de unas manos a otras, afectan esencialmente a nuestra zona de estudio, pues entre otros fenómenos provoca el nacimiento y desarrollo de una nueva  población: Casas Viejas”. El paso de la propiedad pública, institucionalizada a privada va a tener dos vías totalmente diferentes; la desamortización y los repartos; las dos van a dar lugar las mismas consecuencias; la concentración de la propiedad de la tierra. Hoy nos vamos a centrar en los repartos, en lo que fueron, cuando se dieron, que problemas generaron y, sobre todo, que consecuencias tuvieron.
Tres grandes instituciones poseían la tierra en el Antiguo Régimen; la nobleza, a través de los mayorazgos, el clero y la iglesia y los bienes comunes y propios de los ayuntamientos. Los mayorazgos se van a convertir en propiedad privada a raíz de un decreto de 1811 de las Cortes de Cádiz, los de la iglesia, como el monasterio del Cuervo, con la desamortización de Mendizábal en 1836, y los bienes del Ayuntamiento a través de la desamortización de 1855 de Madoz y sobre todo gracias a los repartos. Los repartos de tierras, junto con la eliminación del destajo y la mejora de las condiciones de vida de los jornaleros fueron una de las reivindicaciones clásicas de esta clase social. Los repartos de tierras entre braceros y colonos van a tener una doble funcionalidad, por un lado, poblar y cultivar tierras hasta entonces incultas o yermas y por otro mejorar las condiciones de vida de colonos y braceros. En estas condiciones, al sitio de Casas Viejas los repartos afectarían especialmente. Antecedentes a parte, el primer gran reparto que se produce en el Nuevo Régimen en esta zona es en 1821, en el Trienio Liberal,  cuyo fin último era crear una población estable en el sitio de Casas Viejas. Ya hemos visto otras veces que el Ayuntamiento y una parte de los asidonenses se oponen y el proyecto no llega a buen puerto, aunque establece las bases para la futura Casas Viejas y próximos repartos de tierras, pues las menciones a estos sorteos van a ser constantes durante el siglo XIX. De hecho los repartos van a ser el gran tema de debate tanto oficial como popularmente.

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