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El contrabando de tabaco. 1

Seguimos en la crisis económica y uno de sus efectos es el repunte de actividades ilegales, aquellas que están perseguidas por el estado. Uno de los riesgos tangibles que trae consigo una caída del empleo y una mala coyuntura económica es el resurgir de la economía sumergida, y una de sus formas es el contrabando de tabaco.  Lo mismo que estamos en segunda línea de playa, también lo estamos en segunda línea de contrabando. Las noticias recientes sobre la capturas  de helicópteros con droga por la zona no hacen más que confirmarnos esta evidencia. La cercanía con Gibraltar, donde hay una importante diferencia de fiscalización con respecto a España, hace de Cádiz una zona fértil para que resurja de nuevo el negocio del contrabando de tabaco. De hecho, va a ser a partir de 2007 cuando la cantidad de tabaco que se aprehende sube exponencialmente.
Está documentado que antes del tratado de Utrech (13 de julio de 1713) ya había contrabando con Gibraltar, de hecho en el acuerdo de cesión se pone la condición de evitar o en su defecto controlar el contrabando hacia España.  Pero desde que Gibraltar pasara a manos del Reino Unido el contrabando de tabaco se consolidó de tal forma, que hoy en día es una de las principales actividades económicas del peñón. Primero el contrabando era individual, “contrabando de hormigas”, utilizando el caballo como principal medio de transporte, recientemente ha sido sustituido por la lanzadera. Leo en esta página web: “En la actualidad en Gibraltar todo lo que rodea al tabaco es completamente legal. Se compra legalmente, se transporta legalmente en camiones, que llegan por carretera y entran legalmente por la verja, pagando religiosamente sus impuestos: 10.000 Pts. por caja, unos 2.000 millones al año. Lo que significa el 10% del presupuesto gibraltareño anual. Los compradores almacenan legalmente el tabaco y, por supuesto, tiene todo el derecho a hacer todo lo que quieran, incluso cargarlo en potentes planeadoras que también son completamente legales. Es decir, la situación de ilegalidad se produce solo en el momento en que las planeadoras intentan introducir el tabaco en España. En el negocio del contrabando, Gibraltar pone la infraestructura y el capital y España pone la mano de obra. Por cada gibraltareño que se dedica al contrabando hay, por lo menos dos españoles”. Esto hace que el contrabandista sea aceptado socialmente y pese a la ilegalidad de sus actuaciones, sea bien visto en el entorno. Lo dice así esta página: “Dada la situación geográfica privilegiada de España, que le ha permitido a lo largo de la historia ser el punto estratégico de paso de culturas y comercio entre Europa y África, y a la vez ser nexo cultural y lingüístico con América, sin olvidarnos del carácter latino, poco dado a controles y fácilmente sobornable, hace de España un país de larga tradición contrabandista en el que el acto per se no esta mal visto. De hecho se diferencia entre legalidad y legitimidad”. En épocas tan duras como la postguerra el contrabandista no sólo se jugaba ir a la cárcel, sino que muchos perdieron la vida en sus enfrentamientos con la guardia civil y de ellos hay varios casos en Benalup. Por otro lado, hay que decir que el fraude que se produce al estado español es muy importante y que las redes de contrabando de tabaco están siendo utilizadas en la actualidad para introducir otro tipo de drogas como el hachís, la cocaína, heroína, etc.

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