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Cualquier tiempo pasado fue anterior. Los viajes a Italia

Dentro de la serie dedicada al 25 aniversario del IES Casas Viejas me apetece hacerle una entrada a los viajes a Italia. . El esquema, con alguna ligera variación, siempre era similar. Primer día a Salou, incluida la Snoppy y Port Aventura, segundo día Francia para descansar de autobús y carretera, y luego dos días en Venecia, tres en Roma, uno o dos en Florencia y vuelta a Francia y Salou. Unos diez días de viaje que daban tiempo para ver monumentos y sobre todo para pasarlo muy bien. Yo no sé si fue la presión exterior para que abandonaramos Mallorca como destino del viaje, encabezada por Santo, o si fue la disponibilidad, paciencia y "heroismo" de Paco L. que los organizaba o el boom económico de principios del siglo XXI o un poco de todo lo cierto es que desde el 2001 hasta el 2008 durante ocho años ininterrumpidos el viaje de estudios de primero de bachillerato se hizo a la tierra de los bambinos.

El primer año la anécdota de los vestidos olvidados en Francia y el dinero extraviado y recuperado a base de solidaridad sirven de marco para un viaje que las fotos de la presentación anexa señalan como muy divertido. Estar diez días cuarenta jóvenes juntos, sin la presión familiar  y con el control del profesorado que muy acerdatamente dejaba la cuerda larga es una experiencia única si hace en Cantarrana. Más lo es todavía si se visita Florencia, Venecia, Roma...Como profesores fueron Paco y Antonio Lara. Este año, como no podía ser menos por el hecho de ser el primero, el viaje fue espectácular, el alumnado se lo pasó tan bién, que los compañeros del año siguiente impusieron y consolidaron Italia como destino del Viaje de Estudios.

En el 2002 acompañaron a los alumnos Paco, Eugenio y el que suscribe. Fue una excursión inolvidable y de ello nos encargamos de recordar  cuando nos juntamos en esas terrazas benalupenses. Muchas anécdotas de aquella excursión pero voy a reflejar lo bien que quedó el alma del viaje, la barca extraviada y las duchas al amanecer. Esta generación, como la anterior y como casi todas las que van a Italia y a Granada nos demostraban a nosotros, a los compañeros y a ellos mismos que era compatible estar hasta las tantas cuando tocaba divertirse o estudiar. Otra características es que en este tipo de viaje donde se vive tan intensamente se sellan amistades que duran lo que lo hace la vida.
El turno pacífico y amistoso hizo que en el 2003 fuera de nuevo Antonio Lara con el incombustible, por aquellas fechas, Francisco Labrador, que además de organizar el viaje se encargaba de que los alumnos pudieran sufragarse el viaje con actividades previas como fiestas, chiringuitos o rifas y de comprar las almohadas hinchables, entre otras cosas. En ese viaje también se forjaron muchas amistades que se han mantenido hasta la actualidad y se demostró que para hacer una cosa, el requisito imprescindible es querer, aunque tengas las dos manos escayalodas. En la foto aparece la bandera de España con el toro, que nadie la luce en tierra propia, pero cuando salimos al extranjero, todas las generaciones se empeñaban en llevársela y fotografiarse con ella.
El año 2004 fue Olga, Paco y yo como profesores acompañantes. Fue el año de Pinto rey, del Seguirilla de romano al que le gustaban las bacanales o de historias interminables. Aquel fue un curso muy importante para muchas personas, sobre todo, porque la vida nos abrió la mente. Los más de cincuenta alumnos que fueron aquel año saben a que me refiero y el por que del himno de aquella excursión ¡I will survive!. Todavía cuando nos vemos nos gusta cantarlo y recordarlo. Aquella canción y aquella excursión nos hizo más tolerantes y por tanto mejores.
El año 2005 la generación record también lo marcó en el número de asistentes al viaje de Italia. Paco tenía dos poderosas razones para no poder ir al viaje, pero continuaba organizándolo de tal forma que habia gente que no sólo conseguía dinero para el pagarse el viaje, sino también los gastos durante el mismo. El autobús iba a tope. No se nos olvidará en la vida las persecuciones en el hotel de Finito, el casasmiento del Guati o el hecho de que para que una habitación esté desordenada no tiene porque ser de hombres. Había gente empeñada en establecer el record Guiness en no dormir en las habitaciones y lo consiguieron. Recuerdo que cuando llegamos al pueblo María, Mari Carmen y yo comentábamos la satisfacción que era haber estado con una gente que tanto se merecían el desvelo necesario. Los llantos de los excursionistas cuando bajaban del autobús en Benalup denotaban lo bien que se lo habían pasado. La canción de Melendi Voy caminando por la vida había sido el himno y la tolerancia y la amplitud de miras los conquistaron de una forma que en las clases es casi imposible lograrlo.
En el 2006 la profesora de Biologia, el profesor de inglés, Antonio, y el del Francés, Felipe, (¿a qué tenía razón cuando comparaba la vida con un huerto?) acompañaron a esta generación a la excursión de Italia. Son días de baile, risas, andar y de banderas. Ya hablamos de la de España, también era muy típico que alguien comprara la de la paz y nos hicieramos una foto con ella en el Vaticano o en Plaza Venezzia como en este caso. Que las necesidades humnas de marcha son infinitas lo demuestra el hecho de que hubo algún incidente por querer más "juerga" de la que ya hubo. Hay fotos chulísimas de este viaje. Yo creo que lo que la amistad y la marcha ha unido el tiempo no debería separarlo.
En el año 2006 fuimos los dos Antonio, Lara y Butrón, y yo de viaje de estudios. Le incluimos la novedad de un pequeño crucero, desde Barcelona a Florencia ida y vuelta. Aunque al bajar del barco unos perros nos dieron un susto que para nosotros se ha quedado. Siempre se han echado fotos con las bailarinas/es de la discoteca Snoppy, pero aquel año fue especial. Tuvimos dos percances pequeños, pues dos alumnos enfermaron levemente, pero la excursión, como todas, fue inolvidable. Esa foto que hay de unas muchachas que las obligan a ponerse un vestido de papel es sintomática de los conservadores que son los italianos para la cuestión la ropa y la entrada a los templos religiosos.
 Al año siguiente de profesores fuimos Diego, Tere y yo. Además de la madurez de los alumnos que hasta nos dejaron dormir y del partido de la Eurocopa que le ganamos a los italianos, estando nosotros en Italia, me viene a la mente aquella noche de luna llena ideal para bañarse en la playa o cuando entramos en la discoteca de Ostia y nos llevamos un buen sustito. La foto del cafelito por favor de la presentación sirve para ejemplificar todo un viaje y una manera de entender la vida. Y el 2008 fue el último año, por ahora, que los alumnos de primero de Bachillerato fueron de viaje de estudios a Italia. La crisis ha tenido la culpa.

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