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Sendero por la Cañada Real de los Ratones

El sendero de hoy nos lleva a tierras de Alcalá, muy próximas a B/CV. Son muy frecuentadas por los benalupenses que buscan allí caracoles, tagarninas o espárragos. Dice la guía de los 300 senderos de la Diputación: “Este sendero que discurre por vías pecuarias, ofrece un paseo por el margen occidental del embalse de Barbate. Frente al Centro de Visitantes El Aljibe, se encuentra una pequeña vereda que discurre paralela a la carretera de Benalup hasta mitad de camino donde se toma un desvío por la Cañada de los Ratones. Se puede identificar acebuchales y alcornocales observando en éstos últimos el característico color de sus troncos en función del tiempo que lleven descorchados. El cercano embalse de Barbate situado en el valle del río Barbate, es el elemento fundamental del sistema de protección de inundaciones de las zonas regadas y regables aguas abajo, principalmente de la superficie ocupada antiguamente por la Laguna de la Janda. A la altura del kilómetro 27 de la carretera se puede encontrar el yacimiento Laja de los Hierros que contiene grabados rupestres de carácter esquemático muy relacionados con las pinturas del Tajo de las Figuras”.

La zona que se encuentra entre Alcalá y Benalup es una de las que más densidad de vías pecuarias tiene y podría ser aún mayor si no hubiera sido por la inundación de las tierras que hoy ocupa el pantano del Barbate. Ello es debido al tradicional aprovechamiento ganadero ante un monte adehesado y rico en pastos. Desde la época medieval estos caminos han servido de vía de comunicación del ganado trashumante. Siempre han sido corredores ecológicos y en la actualidad mantiene ese carácter, convirtiéndose en un instrumento más para la conservación de la naturaleza. Podemos utilizar este itinerario para visitar el centro de visitantes del Aljibe donde se encuentra una representación a escala, de la Necrópolis de Monte Bajo, descubierta por los vecinos benalupenses Gil Birues y Manuela Lago. Tomaremos una vereda que
nos lleva hasta la Cañada Real de los Ratones. A partir de ahí nuestro sendero transcurrirá paralelo al pantano del Barbate. El alcornocal llega casi hasta los dominios del agua, de la cual queda separado por una franja de pastizal. Es muy común observar ganado retinto en la zona y muchas aves. El águila pescadora y las nutrias son moradoras de estos entornos. Para el fomento de estas últimas se han instalado unas islas artificiales que les sirven como refugio; están formadas por módulos flotantes y anclajes con cadenas de amarre. Cada isla posee cuatro rampas de acceso y otra central. Terminamos el sendero en un precioso mirador hacia el pantano del Barbate y la sierra de las Momias en cuyo pie se encuentra la necrópolis de Monte Bajo, la cual permanece sumergida bajo las aguas la mayor parte del tiempo. Esta necrópolis consta de tres yacimientos.  Fueron horadadas total o parcialmente en la roca y en su interior se depositaron los cadáveres acompañados de ajuares. Se trata en todos los casos de enterramientos secundarios, que se introdujeron en las tumbas tras aplicarles diversos y complejos rituales. En las excavaciones se encontraron numerosos restos de cerámicas del calcolítico, ajuares, industria lítica y de piedra pulimentada, cristales de roca y elementos de adorno.  Todo esto demuestra la importancia histórica de la zona, pues habla de la existencia en la comarca, en el III milenio a. C. de una población muy importante que dejaron sus pinturas en las cuevas del Tajo de las Figuras y que se enterraron con objetos de prestigio, entre los que destaca una hoja-cuchillo de 35 centímetros de longitud, la mayor de sus características localizada en la península ibérica. Cerca de allí, a la altura del kilómetro 27 se encuentra el yacimiento de la Laja de los Hierros. Se trata de una extensa peña al nivel del suelo. En un principio, se creyó que se trataba de un registro o archivo de los hierros con los que los ganaderos señalan a los toros o caballos, por el parecido que guardan algunos de los signos grabados en las piedras. Contienen símbolos y figuras de muchos tipos en los que predominan los grabados prehistóricos que indican un posible uso religioso del lugar durante la Edad del Bronce No está claramente determinado el grupo humano autor de los mismos, aunque en algunos se ve el carácter de cierta pintura neolítica. Estos dos yacimientos no hacen más que confirmar la riqueza arqueológica de los alrededores de la antigua laguna de la Janda, lo que, unido a los valores medioambientales y antropológicos de la zona, justifican de largo este sendero.


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