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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. La victoria. Incompatibilidad de caracteres. 3

Por su parte, en el sumario de José Suárez también hay un informe suyo de un falangista camisa vieja, Antonio Rodríguez Barberán,  alabando al fundador de la Comunidad de Campesinos de Malcocinado: “Que habiendo convivido con dicho individuo, durante todo el periodo rojo en Madrid, afirmo que por haber estado en contacto directo con el interesado durante la guerra hago bueno que ha observado una intachable conducta no habiendo hecho arma contra los Nacionales en ningún orden. Dicho individuo hay que tenerle presente como buena acción y humanitaria que saliendo con frecuencia con camiones por víveres con destino a Reforma Agraria, me surtía de ello tanto a mi como a otras personas de Derechas no cobrándonoslo la mayoría de las veces por carecer los beneficiados de dinero para comprarlo haciéndolo por mi conducto a dichas personas, a pesar de las estrechísima vigilancia que tenía en ello”.

Al final de la guerra, Suárez pasa un tiempo en distintos campos de concentración por la zona de Valencia y Sopas vuelve a Jerez. Como dice Sopas en Los anarquistas de Casas Viejas: “Suárez, que había vuelto al pueblo, también fue arrestado, y nos enviaron de Casas Viejas al juzgado esposados juntos: los dos enemigos mortales; esposados juntos. Pero no enemigos. Le dije: “El enemigo está enfrente nuestro… Cuando nos llevaron al tribunal, resultó que uno de los oficiales había sido un guardia en Casas Viejas durante el suceso y ahora era un teniente coronel. Liberaron a Suárez, pero a mí me sentenciaron a doce años. Serví tres.”
Dice José Suárez Orellana en sus memorias :”Llega un teniente de la Guardia Civil y se pone a mirar y le dice al carcelero que yo y Juan Sopas, el promotor de los Sucesos de Casas Viejas pasáramos a la celda de castigo… Cuando nos quedábamos solos nos sentamos en las colchonetas enrolladas que nos servían de asientos, y sin hablarnos una palabra empezamos a meditar cada uno por cuanto de lo pasado….” La escena puede servir como metáfora de opciones enfrentadas que terminan derrotadas las dos. Seguimos con las memorias de Suárez “Una mañana se presenta una pareja de Guardias Civiles y me comunica que al Sopas y a mí tenían que llevarnos a Algeciras para el Consejo de Guerra”. Allí entra de nuevo en la cárcel del partido judicial y les esperarían nuevas sorpresas, como casi siempre relacionadas con los Sucesos de Casas Viejas. “Cuál fue mi sorpresa al ver que el sargento había sido un amigo mío en los días que gozaba de libertad, este estaba en Casas Viejas de guardia, en aquella fecha que lo conocí, comió infinidad de veces en mi casa, siempre que me veía, venía a saludarme muy cariñosamente y además que en el fondo se sentía socialista y esto hacía que nuestra amistad fue más estrecha. Yo esperaba que si no me saludara, por lo menos esperaba alguna atención por parte de él. Pues no fue así, me equivoqué una vez más en la vida. Este llegó, no me miró a la cara y el mismo me colocó las esposas sin decir ni una palabra, y procede a ponérsela al Sopas, a este en vez de las esposas le pone una cadena, y empieza a apretarle de tal manera que cuando volvimos tenía los brazos hinchados hasta el hombro, esto no podía ser más cruel”. El guarda al que se refiere, según cuenta Suárez en sus memorias, era Salvo.
Arriba José Suárez con su familia.

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