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Foto de González Espina Vela

Esta preciosa fotografía de hoy me la ha facilitado José María González Espina, hijo de Salvador González y Purificación Espina,  que casaron a principio de los cuarenta. La foto se realiza en la casa de los Espina, aquella  que en 1902 Francisco García Vela levantara sobre otra edificación más modesta anterior. Su hija, Sebastiana García Vela, tenía esos apellidos porque era costumbre que se desposaran los miembros de las familias con posibles entre sí. También los Vela y los Espina, como veremos en esta foto, tienen varios miembros que se casan entre ellos. El primero que inauguró esta práctica fue José Espina Calatriú, que casó con Sebastiana García Vela. Sebastiana aparece abajo, la segunda por la derecha, y su hermana Juana; la otra hija de Francisco García Vela, es la que está situada abajo, la segunda por la izquierda.

Como en toda foto de petición de mano que se precie, hay dos partes bien diferenciadas: la familia del novio y  la de la novia. En este caso, del pueblo son y van a marcar huella la familia de la novia (los Espina García Vela). Abajo la cuarta por la derecha  aparece Nicolasa Vela Morales y arriba su hermana Sebastiana. Las dos son hijas de Antonio Vela Pérez-Blanco, el médico que dejó de serlo para formar el gran emporio económico del pueblo a principios del siglo XX.  Como dice Mintz “Dos familias emparentadas, los Vela y los Espina, eran los principales terratenientes del pueblo. Eran los descendientes de un hermano y una hermana: Don Antonio Vela (quien era un médico licenciado, aunque no practicaba) y su hermana Nicolasa. Ellos se habían mudado de Medina Sidonia a Benalup en 1882 para supervisar sus tierras, que estaban compuestas en su mayor parte de parcelas de tierras comunales compradas en los últimos veinte años por su padre (Francisco Vela López). Su riqueza había aumentado todavía más con la ampliación de las dos familias, y ambas familias eran ricas cuando dividieron sus propiedades en 1908. Eventualmente, mucha gente del pueblo se sentía obligada a las dos familias de una manera u otra, fuera por alquilar unas pocas hectáreas de su terreno, por trabajar en una de sus haciendas, por recibir tratamiento médico, alquilar un apartamento  en el pueblo (usualmente sin agua corriente u otras necesidades) o comprar en una de sus tiendas. Tenían fama de ser inteligentes en sus transacciones comerciales y severos con sus obreros y sirvientes… Ellos habían aumentado sus posesiones combinando varias parcelas para formar una finca, comprando casas en el pueblo y obteniendo otras propiedades de miembros de la nobleza que necesitaban dinero en efectivo. Antes de la Guerra Civil española, las dos familias habían alquilado fincas de propietarios ausentes para alimentar ganado o las habían subdividido para alquilar las parcelas más pequeñas a pequeños rentistas a precios más altos”.  Abajo, la segunda por la izquierda, aparece Ángeles Espina Calatriu, la hermana de José. La novia, Purificación Espina Garcia (Vela) se encuentra en el centro, quinta por la izquierda, y también sus hermanas, Teresa (cuarta arriba por la derecha), María (tercera por la izquierda) y Nicolasa (primera abajo derecha) con su marido José Vela Barca. El quinto por la derecha, arriba es José Fernández Vela, “Pepito”. Los dos segundos de arriba, tanto por la derecha como la izquierda son los hermanos Rodríguez Espina, Fernando y Jesús. La representación de los Vela y los Espina es por tanto nutrida.
La familia del novio Salvador González no eran de Benalup, son los niños y mayores que ocupan la parte central y los padres de Salvador que aparecen en tercer lugar por la izquierda arriba. De esta familia no hemos podido averiguar sus nombres. Del novio, dice Mintz en Coplas de carnaval y sociedad gaditana, refiriéndose a 1966: “Don Salvador se había casado con un miembro de la familia Espina  hacía veinticinco años y, en su ausencia, había venido a administrar la considerable riqueza de esa rama de la familia. Don Salvador se había ganado el título de Don al obtener un título universitario en química. Él era un hombre tranquilo e introvertido que tartamudeaba un poco. Como no era natural del lugar, incluso después de dos décadas de casado, Don Salvador todavía era considerado un recién llegado al pueblo. En realidad, Don Salvador no estaba familiarizado con los modos rurales. A diferencia de Nicolás Vela, quien era del pueblo de toda la vida, no podía dar órdenes con la seguridad de que las obedecieran. Aunque era amigable y cordial, no podía intercambiar réplicas chistosas y burlas fácilmente. En los años anteriores, Don Salvador había dedicado gran parte de su tiempo a la educación de sus hijos, pero ahora ellos se habían matriculado en Cádiz y se veía abandonado otra vez a sus propios asuntos. Él pasaba mucho de su tiempo leyendo y estudiando: "He vivido como un monje por veinticinco años”, solía admitir".
Normalmente cuando vemos una foto grupal nos dice poco si no conocemos a los que aparecen. En todas las fotos de estas características,  si se analizan, se encuentran vivencias e historias que nos hacen la instantánea más rica y hermosa. Es el conocimiento el que nos hace interesante las cosas o la vida. En la profundización de esta fotografía nos encontramos con la familia que fue la élite económica y política del siglo XX en Casas Viejas. De la parte salmantina no sabemos nada. Lo que no aprendemos no existe para nosotros. Por eso es tan importante conocer lo que nos rodea. Busco  en google los sinónimos del verbo conocer; me aparecen: saber, comprender, entender, dominar, enterarse, percatarse, averiguar, notar, percibir… Gracias, José Mari por la foto.

2 comentarios:

Jose maria espina dijo...

Amigo salus. Soy Jose mari. En la foto de la entrada hay varios errores. El primero: el apellido de mi padre y por tanto el mio. Mi padre se llamaba Salvador Gonzalez Sanchez y yo me llamo Jose maria Gonzalez Espina. El segundo de los errores es la procedencia de mi padre, porque el era natural de Cádiz.
Sin mas recibe un saludo de mi parte.

Salustiano Gutiérrez Baena dijo...

Creo que he subsanado los errores. Gracias, de nuevo.