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El olvido hacia los olvidados 1

De los cinco españoles republicanos que murieron de la comarca de la Janda en Mauthausen, tres lo eran de Casas Viejas (José Durán, Antonio Lino Reyes y José Jordán), los otros dos, uno de Medina, Francisco García Vidal y otro de Alcalá de los Gazulez José Mora Gómez. La alta proporción de casasviejeños se puede explicar por la actitud de huída de la mayoría de estos ante la proclamación de la Guerra Civil, tras haber pasado por los Sucesos de 1933.
La muerte de estos cinco jandeños, como la de los 905 andaluces o los 4800 españoles muertos en Mauthausen hay que insertarla en la última fase de la Guerra Civil. Terminada ésta, algunos españoles que habían luchado en el bando republicano cruzaron la frontera francesa huyendo de las posibles represalias franquistas. Estos Rot Spanien (Rojos españoles) se van a encontrar en una encrucijada de la historia que los va a conducir a la muerte, destino que va a tener al desprecio y al olvido como hilo conductor. Investigaciones posteriores han demostrado que estos perdedores españoles se van a topar con una triple pinza que los va a menospreciar y los va a llevar hasta su muerte final. A mediados de 1940, el ejército alemán ya había roto la línea defensiva francesa,  y como resultado de ello miles de españoles que se encontraban en campos franceses cayeron prisioneros de la Wermacht alemana. El gobierno de Vichy se deshacía así de unos “indésirables” -término con el que figuran en los archivos, “indeseables”-, que desde que llegaron a principio del 39 a suelo francés  no habían sabido que hacer con ellos. En poder de los alemanes, estos en un principio los internan en los Stalag,  campos alemanes de prisioneros. Los españoles allí internados  vistieron el uniforme francés y fueron tratados inicialmente  como prisioneros de guerra, a la espera de llegar a un acuerdo con las autoridades españolas. Pero estas no quieren saber nada de unos combatientes que hacía poco luchaban contra ellos. Al ser preguntado  en septiembre de 1940, el ministro de Exteriores de Franco, Ramón Serrano Súñer, respondió : “Mi gobierno no considera españoles a esos sujetos. Son mercenarios al servicio de los franceses. Hagan con ellos lo que consideren más conveniente”. No eran españoles y no tenían patria, para las nuevas autoridades vencedoras de la Guerra Civil. Los documentos demuestran que Franco conocía su situación, pero se desentendió de ellos porque, según su ministro Serrano Suñer, "no había españoles fuera de España".  En este estado de cosas, Alemania obtenía una preciada mano de obra y la España franquista extendía la represión de sus enemigos políticos más allá de sus fronteras. Los alemanes, entonces, los consideraron presos políticos a cargo de la Gestapo y como tal fueron tratados, enviándolos al campo de concentración Mauthausen-Gusen para que realizaran trabajos forzados. Llegados al campo se les vestía con el famosísimo pijama de rayas, se les tatuaba un número y se les identificaba con un triángulo azul de apátrida y contradictoriamente con una “S” de Spanier. Se puede leer en esta página de Internet: “Tras las conversaciones de Hendaya, en las que el ministro Serrano Súñer afirmó tajantemente que fuera de España no había españoles, la visita de Heinrich Himmler a Mauthausen, en octubre de 1941, marcó la suerte de muchos “rojos españoles”: en apenas tres meses, más de 3.000 fueron enviados a Gusen, un subcampos situado a 3 kilómetro del campo principal y que era, propiamente, el campo de exterminio donde estaban instaladas las cámaras de gas y los hornos crematorios”. No es casualidad, por tanto, que los cinco jandeños murieran en el subcampo de Gusen y que lo hicieran en los tres meses finales del 41 (salvo el alcalaíno José Mora).

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por ilustrarnos de esta forma.
Un saludo.