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Y la caravana pasa Y 2

Para conseguir averiguar más datos sobre el autor de esta carta miro la lista de posibles autores, ..., maestros particulares, funcionarios, cura, etc. de la época, a ver si me dan alguna pista, pero no encuentro nada. Entonces me voy a la lista de suscriptores de dicho periódico en Casas Viejas, no debía haber muchos a principio de la Restauración. Bingo, hay solo uno. C.R.
Paso a buscar nombres o apellidos que respondan a esas siglas, hasta que se encienden las luces. Puede ser Cozar Romero.
Los indicios coinciden todos. Bernardo Cozar Romero había sido Comisario de Casas Viejas desde 1842 y en 1861 ya se le nombra alcalde pedáneo. Se trataba de un sopaca que sabía leer y escribir correctamente, ya que hay muchos escritos suyos en el Ayuntamiento. Sus dos grandes funciones van a ser garantizar el orden público y hacer de intermediario  con los "sopacas" de origen malagueño que progresivamente se iban asentando en el pueblo. Son muchos los conflictos que surgen entre el Ayuntamiento y Bernardo, ya que la oligarquía asidonense se niega a reconocer los asentamientos incontrolados de los jornaleros a base de chozas en Casas Viejas. En 1870 dimite definitivamente y va a ser sustituido, tras un paréntesis de dos años,  por Francisco Vela López, inaugurando el dominio político de los Vela en Casas Viejas. Todo parece indicar que es Bernado Cozar quien escribe esta carta quejándose de los pocos servicios que le da al pueblo una administración representada por el Ayuntamiento de Medina. Un ayuntamiento con el que ha colaborado, pero ha terminado enfrentándose a él.
No obstante, no hay ningún documento que nos permita asegurar con absoluta certeza que el autor de esta carta al periódico madrileño el Siglo Futuro sea Bernardo Cozar. Esta situaciones son muy comunes en la historia, hay indicios, datos, pero no seguridades. Más, si cabe,  en el caso de la historia de Casas Viejas que se encuentra en pañales y que hay muy pocos estudios serios sobre ella, salvo el periodo de los Sucesos y con sus matizaciones. ¿Merece la pena conocer este tipo de historias? ¿Y merece la pena invertir parte de tu tiempo en la búsqueda de estas y otras interrogantes?
Personalmente me dio mucha alegría cuando me encontré este documento y he disfrutado mucho mientras hacia elucubraciones sobre su autoría. Cada vez que encontraba un dato o un indicio suponía un momento agradable, como si la búsqueda y los hallazgos te hicieran más emocionante la vida. No hay meta, hay camino. Tampoco, en el fondo,  lo más importante del documento es el autor de él, sino que de su análisis obtenemos documentos para entender un poco mejor la actualidad. No se trata de hacer un estudio riguroso y serio de la historia de Casas Viejas, no se dan las circunstancias, por el momento, pero si desde la levedad y la prisa que exigen los blogs disfrutar haciendo “camino al andar” con historias de ayer y hoy. Como la de este hombre que con la excusa de que no le habían llegado los últimos números del periódico al que estaba suscrito en 1877, manda una carta al director de ese periódico quejándose de las pésimas condiciones en las que se encuentra el pueblo donde vive y de paso crítica a un Ayuntamiento con el que, según parece, hacía 7 años que había cortado su relación política. Historia que vivía donde “habita el olvido”, hasta que este blog, como si fuera una caravana, la ha rescatado para quien quiera leerla. Pues nada, que me despido hasta septiembre (en agosto escribiré algo puntual sobre la noche carnavalesca). El tiempo pasa,  nos vamos haciendo viejos y las preocupaciones me parecen minucias comparadas como las veía ayer. Y ladran, Sancho, señal que cabalgamos o ladran, Sancho, luego cabalgamos. Pero resulta que esa frase no aparece nunca en el Quijote y parece que viene del proverbio árabe “los perros ladran, la caravana pasa” o de la frase de Goethe ” Pero sus estridentes ladridos/ sólo son señal que cabalgamos”. Feliz Agosto.

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