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Sendero por las Gargantillas. Y 2


Sigue el recorrido por las Gargantillas de la familia Estudillo Ruiz –hoy de otros propietarios- y pasada una roza que tiene un gran pilar abrevadero para las vacas dejaremos a la derecha y abajo otro gran huerto perdido. Ya en esta última finca y pasando por delante de la casa del guarda se llega a la casa de los cazadores que justo por detrás tiene una laja en la que se encuentra un lagar. Rodeando a esta casa están los antiguos huertos, las ruinas de los caseríos donde vivían unas 5 familias si contamos con los ranchos de enfrente. Si curioseamos los alrededores de estas ruinas encontraremos piedras labradas formando  piletas, vasijas para comida de los perros y piedras que sirvieron de alféizares de puertas y ventanas.

La roza que está a continuación de las casas se llama “Las tizaillas” que se sembraba de trigo, habas o garbanzos. En medio hay un viejo acebuche a cuyo pie se encontraba la era para trillar.
 Un poco más adelante, a unos 500 metros, nos encontramos un típico "canuto" con su vegetación propia; alisos, fresnos, laureles, hojaranzos, durillos, madreselva, etc. Salimos del canuto y si queremos subir a Sierra Momia o Pueblo Viejo deberemos hacerlo siguiendo el curso del “Arroyo del Pinillo” que es el que aportaba agua a la alberca durante el verano. La vegetación se ha adueñado de la vereda antigua y ahora es mejor seguir por este arroyo aprovechando las mojeas de chaparros que se encuentran a uno y otro margen del mismo. Empezamos a subir una pendiente muy grande hacia la izquierda, que nos llevará por medio de un amplio bosque mediterráneo hasta la cima (361 m) de Sierra Momia, desde donde se puede contemplar una hermosa vista panorámica del pueblo Benalup-Casas Viejas, del pantano del Celemín y del Barbate, Medina y en días claro se puede hasta observar el mar. El sendero nos puede servir también recordar que nos encontramos en una zona en donde los años cuarenta y principio de los cincuenta deambularon los maquis. En la roza de los Ruiz Estudillo la guardia civil colocó uno de los tres destacamentos que había en la sierra (los otros dos lo hicieron en las Algámitas y en el Carrizuelo). En ellos los guardias civiles vivían con la población de la zona, intercambiándose beneficios mutuos. Los habitantes de la sierra les proporcionaban compañía y alimentos, los guardias del destacamento protección y ayuda en las tareas del campo. Era 
habitual que estos guardias civiles participaran en el cultivo del huerto o en las tareas con el ganado, como muestra la fotografía. La población de la sierra, muy abundante, se adaptó a este enfrentamiento entre maquis y guardia civil. En un principio confraternizaba con los dos bandos, alimentando a ambas partes. Poco a poco, debido a las circunstancias políticas y a las divisiones internas el movimiento guerrillero se fue degradando, refugiándose en practicas propias del bandolerismo, donde la extorsión o el secuestro (como por ejemplo a las familias locales Correro, Pérez Ruiz, González Mañez) eran sus armas principales... a principio de la década de los cincuenta el maquis estaba totalmente derrotado. En esta zona Bernabe López Calle, Largo Mayo, Garnacha, Gonzalito, Fernandeta, Polonio, Tres duros, Ciruelo, El Rubio, el Barbas, Moreno, Compadrito, Julio el del tren o Pedro Moya Paredes intentaron sobrevivir en medio de las condiciones más inhóspitas que el hombre ha podido vivir a lo largo de la historia. Algunos murieron como Garnacha o Beranbe López Calle, otros desertaron como Largo Mayo u otros terminaron en la cárcel como Pedro Moya. Este itinerario nos debe servir también para imaginarnos las correrías, los escondites y las prácticas de unos y otros en la peor época de la historia de España.
Las Gargantillas han sido y siguen siendo una zona cinegética de gran valor. Esta tarde publico un recorte del Diario de Cádiz que lo demuestra.
La segunda foto es de Francisco Segovia

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