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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. La victoria. El sufrimiento de las madres. Y 2

Sebastiana y Catalina sufrieron directamente todas las injusticias y las crueldades de los Sucesos y la Guerra Civil, pero el dolor no acabó ahí. Un invisible manto de luto y de tristeza se instalaría en sus vidas para siempre. La represión consiguiente hizo que no se pudiera hablar del pasado y que este fuera como una  especie de desgracia que había que borrar. Les habían quitado a parte de su familia su memoria. Todo ello generó una serie de problemas que hicieron muy difícil la convivencia en Casas Viejas. Una parte de los nietos quiere  sacar a flote la dignidad existente en la resistencia y padecimientos sufridos.
No obstante, no todo el mundo está de acuerdo en esa recuperación de la dignidad. Me cuentan que un nieto de la segunda familia el día que vino Felipe González a Benalup cerró su casa con llave para que no saliera ninguno de sus hijos a la calle. “Bastantes sufrimientos ha traído la política a esta familia”. Podremos estar o no de acuerdo en ello, pero es evidente que es un hecho y es comprensible. Los nacionalistas no sólo pretendían ganar la guerra sino borrar de España una parte de ella, despolitizándola y desmovilizándola. Parece ser que lo lograron. Sirva esta entrada como humilde homenaje a todas esas madres que tanto sufrieron por nuestra difícil y triste  historia, que se concentró en la Guerra Civil, pero que venía de mucho más atrás y se perpetuó más adelante en el tiempo. En el año 2000 la imagen de arriba fue la portada de la segunda exposición de fotos sobre los Sucesos de Casas Viejas. Algunos lectores de este blog se acordaran de que no sabíamos nada, absolutamente nada de ella y poco de aquellos acontecimientos. Aunque queda mucho, sabemos más y hemos recuperado parte de la dignidad perdida.
Pero, nunca se me olvidarán las palabras de Antonia Jordán Casas (hermana de José, el tercer muerto casaviejeño en Mauthausen y esposa de Miguel Pavón) “Y ahora, todos estos papeles no valen para nada comparado con todo lo que nosotros vivimos y vimos con nuestros propios ojos, que sufrimos mucho. Lo que más se ha quedado grabado se ha quedado en nosotros, eso no lo han cogido ni lo cogerán en ningún papel" 
 
En la primera foto Sebastiana Reyes, la que tiene un pañuelo, José García y Dolores Benítez. Abajo Antonio Durán y su mujer, a la derecha en 1934 en el jucio a los campesinos por los sucesos.

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