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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. La victoria. El sufrimiento de las madres. 1

La Guerra civil marcó a los que la padecieron y a los que nacimos después. Pero si hay un colectivo que se caracterizó por el sufrimiento que pasó en esta contienda civil, ese es el de las madres que tuvieron que soportar no sólo  ver como tenían que partir a una guerra que solo les iba traer sufrimientos o les encarcelaban a sus hijos, sino también cómo desaparecían y no volvían más. Las difíciles condiciones económicas y políticas, unido a la ausencia del cabeza de familia, forzaron a las mujeres a aumentar su ocupaciones, pero también a desarrollar su fuerza e independencia en un contexto donde la mujer tenía que volver al rol de sumisa y abnegada, debiendo asumir un papel secundario con respecto al hombre. Para analizar más en profundidad este aspecto nos vamos a fijar en el caso de dos casasviejeñas: Sebastiana Reyes Estudillo y Catalina Fernández Rodríguez; ambas, hijas de sopacas que se establecieron en Casas Viejas. Van a tener varios hijos que participarán  en la Guerra Civil. Criados en ambiente jornalero y anarquista, sus hijos huyen a la zona republicana donde pasarán la guerra. A ambas las encarcelan porque uno de sus hijos se pasó al bando republicano y además, las dos perdieron un hijo como consecuencia de la guerra.

Catalina Fernández Rodríguez había nacido en Júzcar el 22-11-1876, casó con Juan Durán Rodríguez, también nacido en Júzcar. Ambos venían a la temporada de la siega como sopacas, estableciéndose en un primer momento en Alcalá donde nacen los dos hijos mayores, Francisco y Antonio, y luego se vienen a Casas Viejas donde nacen los otros tres (Juan, José y Ana). Sus hombres, jornaleros, trabajadores del campo, siempre se relacionaron con la ideología que imperaba en aquella época; el anarquismo. Así, un cuñado suyo ,José Durán, fue el vicepresidente de aquel primer sindicato de inspiración anarquista que se formó en Casas Viejas el 1-7-1914. Después del affaire de Gaspar Zumaquero desapereció para volver a la escena pública en 1932, esta vez el presidente era José Monroy y Antonio Duran Fernández, hijo de Catalina, miembro del comité de defensa. En 1933, Antonio y José Durán, como casi todos los jornaleros afiliados al sindicato anarquista participaron, en los Sucesos, a los dos los metieron en la cárcel, con el consiguiente padecimiento para Catalina Fenández. Se lee en las actas del juicio sobre Antonio: “ Puede decirse que fue uno de los directores del movimiento, aunque secundario. Dio órdenes para agredir a la guardia civil, fue visto en la tienda de Montiano desde donde se hizo fuego y mandó cortar la carretera, por orden del Gallinito, desarmando a los reacios. Artículo 255”.  Se  le impuso una pena de un año. En las actas del juicio aparece sobre Francisco Durán Fernández: “Este individuo niega que el día de los autos disparase contra el cuartel de la guardia civil. Procesado artículo 255”. Francisco salió absuelto del juicio. El encarcelamiento y procesamiento de sus hijos tuvo que afrontarlo Catalina sola, pues su marido había muerto, dejándola viuda con cuatro hijos.

En la fotografía arriba Juan Durán y abajo Francisco Durán

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