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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. La victoria. La juventud perdida. Y 2

Tanto José Barberán como el padre piden repetidamente la libertad provisional: “Por todo cuanto expone y encontrándose el que suscribe enfermo y sin más medio de vida que la que pueda proporcionarle con su trabajo su único hijo: Suplica a V.E sea tramitada por quien corresponda y resuelta la expresada Causa, o le sean concedida por V.E. la libertad provisional en esta localidad bajo la autoridad Judicial del mismo para atender a la manutención del que suscribe.”  En un primer momento, el 20-5-1940,  se la conceden, pero no llega a hacerse efectiva,  en escrito de 27 de septiembre de 1941 se le deniega la libertad provisional. En el juicio el 3-3-1943 se le condena a “Que debemos condenar y condenamos al procesado José Barberán Lara a la pena de doce años y un día de reclusión temporal, hoy reclusión menor”. También propone el Consejo de Guerra, la conmutación de la pena indicada por la de seis años. Aunque le tocaba estar en la cárcel hasta el 4 de enero de 1946, se le concede la prisión atenuada en su domicilio el 22-5-1943. “Con la obligación que tiene de presentarse ante el comandante de Puesto de la Guardia Civil donde ha fijado su residencia, cada quince dias  siempre en días festivos, no pudiendo cambiar de residencia sin la debida autorización de la Autoridad Judicial de la Región”, fijando su residencia en Benalup de Sidonia, en la calle Medina sin número. Después vinieron los hijos y la vivienda se convirtió en un problema, hasta que en 1955 se fue al Tesorillo y en suelo del padrón construyó sus chozas. Allí vivió con sus hijos y esas chozas fueron fotografiadas por Jerome Mintz dando testimonio de que la modernidad en esta tierra no terminaba de consolidarse.
José Barberán Lara se fue a la guerra con su reemplazo con 24 años y volvió de la cárcel con 31. Siete años en los que lo hirieron dos veces, se cambió de bando otras dos, estuvo en un campo de concentración, luego en la cárcel, hasta que vuelve de nuevo a su pueblo. Quizás sea, según los informes de los sumarios, de los jóvenes menos significados políticamente de aquella época, pero al igual que todos  pasó parte de su vida en una guerra que tuvo innumerables consecuencias y que le robo su juventud. Siete años muy complicados que marcaron la vida de este hombre, de su generación y de la historia de España. Es un ejemplo de la vida cotidiana que nos sirve para comprender los sufrimientos que pasaron la generación de nuestros abuelos, padecimientos sobre los que se ha formado la sociedad actual.  Por ello, el conocimiento de estos hechos se convierte en una especie de necesario homenaje a esta generación que con sus sufrimientos y padecimientos hicieron posible el bienestar que hemos conseguido en la actualidad.
 Tanto esta foto como la de la entrada anterior de la misma serie pertenecen al archivo de la familia de José Barberán Lara. Esta última a Mintz.

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