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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. La victoria. La juventud perdida. 1

A través de estos cuarenta y cinco sumarios vamos pudiendo sacar muchas conclusiones y analizando muchos aspectos, pero hay uno en el que coinciden todos y es lo difícil que fue la vida en la Guerra Civil para los soldados, tanto en un bando como en el otro. En el caso de José Barberán Lara vamos a ejemplificar esta dureza, pero insisto en que sólo en un ejemplo más de los muchos que hubo. Me dice un hijo suyo que su padre estuvo en la guerra y que lo pasó muy mal. Recurro a su sumario para concretarlo. Según los informes de la falange local en un intento de que le cayeran los menos años de prisión posible: “Hasta el tiempo que fue incorporado no se le han conocido actividades político-sociales, habiendo observado hasta que se fue al Ejército, buena conducta. Se juntaba con gente del campo”. Y según el alcalde pedáneo Baltasar Alcántara: “Si bien se cree que si estuvo afiliado a algún partido societario lo fuese a la UGT;” El intento de que le cayese la menos pena posible es claro, aunque en el juicio se despejan las dudas sobre su afiliación política, siendo la misma que la de la inmensa mayoría de los campesinos casasviejeños de aquella época.:”Resultando probado y así se declara que el procesado José Barberán Lara con anterioridad al diez y ocho de Julio de mil novecientos treinta y seis pertenecía a la CNT residiendo en Benalud de Sidonia y observaba buena conducta”. En el informe de Baltasar Alcátara podemos leer que “al ser movilizado su reemplazo incorporose con toda diligencia y que fue herido dos veces en nuestra Gloriosa Cruzada”. A la tercera vez que se incorporó al ejército nacional se pasó a las filas republicanas, en las avanzadas de Villaharta. “Que al terminar de recorrer el servicio recibí como novedad del sargento que a las seis de la mañana del día de hoy, notó la falta del soldado que ejercía las funciones de centinela y de escuadra, José Barberán Lara, no habiéndose llevado armamento municiones, ni prendas mayores alguna”. El comandante ordena en Obejo a 23 de enero de 1938 que se le abra expediente por falta grave de deserción. “El procesado afirma que fue sorprendido por una partida roja que le obligó a pasar a dicha zona. Prestó servicios en un Batallón de Trabajadores rojo y posteriormente en una Brigada en primera línea pasándose.”  De ahí como se puede  ver en la instancia del padre pidiendo la libertad provisional: “hasta el día 17 de enero de 1939 que se pasó a las filas nacionales por el frente de Peñarroya, siendo trasladado al campo de concentración de evadidos en Aguilar de la Frontera, hasta el día 31 de mayo de 1939 que fue puesto en libertad, marcha a su domicilio hasta el día 19 de enero de 1940 que reclamado por el Juez Instructor del Regimiento Infantería siendo detenido en el Castillo de Santa Catalina", siguiéndole causa por el supuesto delito de deserción.

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