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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. La victoria. La falibilidad de la justicia. Y 3

En la sentencia podemos leer: “Considerando que la conducta anteriormente descrita no es constitutiva de delito, pues que  de la prueba práctica no se deduce que el procesado desertara al campo enemigo, ya que como comprobación a sus declaraciones de que fue hecho el prisionero cuando se dedicaba a cortar leña, existen las declaraciones de sus superiores que confirman que existía aquella costumbre entre los soldados de aquellas posiciones, por todo lo cual y teniendo también en cuenta su buena conducta y nula intervención en cuestiones político-sociales…FALLAMOS: Que debemos absolver y absolvemos al procesado JOSE LINO REYES ESTUDILLO del delito que se le imputaba, debiendo transformarse en libertad definitiva la provisional que actualmente disfruta”. La sentencia se hace firme el 22 de abril de 1942. José Lino y Francisca Monroy que se habían casado por lo civil en Jimena a finales del 36, se casan por la iglesia católica el 8 de mayo de 1942. Otro pareja más que se casa por el rito católico tras pasar un severo sumario. En un principio resulta extraño que un acusado de deserción se le absuelva, cuando como hemos visto la justicia militar sabía perfectamente que lo del secuestro “de los pistoleros rojos” no era más que una argucia de la defensa. Sin embargo se impone el criterio del defensor Francisco Izquierdo Altamirano que solicitó la absolución. La causa de ello nos la da la hija de José Lino Pilar Monroy Reyes, contándonos que su madre se fue a servir a Cádiz para estar más cerca de su padre, que se encontraba en la prisión provincial. Tuvo la suerte de entrar al servicio de la casa del ingeniero Don Juan de Dios Molina, que en esos momentos era el alcalde de Cádiz.
 “Esa familia tenía una hija  que el novio acababa de terminar la carrera de abogado. Mi madre emprendió una estrategia que consistía en ir todos los días a la primera misa con la novia del militar abogado. Un día le contó a la señorita el drama que estaba viviendo con su marido en la cárcel y que le iban hacer un Consejo de Guerra. Entonces se atrevió a pedirle a la señorita que sí podría defender a su novio y así lo hizo. Cuando salió en libertad el abogado los estaba esperando en la puerta de la audiencia y les dijo lo siguiente:”Pepe yo le he sacado en libertad, pero usted a mí no me ha engañado. Usted se fue a la zona roja porque le salió de los cojones. Mi madre decía que no se le sostenían las piernas del miedo,  vaya que lo fuera a denunciar. Pero en lugar de eso les dio dinero para que se compraran unos bocadillos y los billetes del correo hasta Casas viejas.” Cuando llegaron al pueblo se instalaron en un choza de la abuela de su padre, en la calle Benalup, en el rancho de Pilar Romero, la madre de José Monroy. José Lino Reyes tuvo más suerte que su hermano. De Pozoblanco se fue a Catarroja, Valencia y de ahí al Tibidabo, siempre siguendo los pasos a su hermano, pero sin poder hallarlo. De Barcelona pasó a Alcazar de San Juan donde le sorprendió el fin de la guerra. A Antonio Lino le sorprendió el final en Cataluña y de ahí con la columna de Durruti paso a Francia. José, desde Ciudad Real regresó a Casas Viejas. Desde Febrero del 37 que se despidieron en Velez Málaga se habían estado buscando, no se encontrarían nunca. Antonio Lino murió en Mauthausen y José Lino, el que había conseguido burlar la justicia militar franquista por dos veces, siguió durante mucho tiempo teniendo esperanza de tener alguna noticia de su hermano, hasta se compró una radio para escuchar la Pirenaica. Pero todos los intentos fueron vanos. Toda la suerte que él había tenido le había faltado a su hermano, pues Antonio Lino murió en Mauthausen el 13-10-1941.

1 comentarios:

Fco. José Nieto Reyes dijo...

Salus: Gracias por el homenaje que haces a mi tío José. No me deja indiferente estos relatos, y aumenta en mí el deseo de conocer más cosas. Todas ellas para aprender y arrancar el silencio impuesto por el franquismo. Fco. José Nieto Reyes