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La batalla del agua. 3

El tercer proyecto fue el efectivo y concluyó con la desecación total en 1967. Si en el primero y en el segundo los propietarios habían permanecido unidos en este caso la “Unión de Propietarios” que fue creada en 1949 se escinde y se divide en el marco de peleas internas provocadas por los intereses encontrados. En un lado los que están en contra de la desecación porque perjudica sus intereses y en el otro los que estaban a favor del proyecto. A este tercer proyecto se oponían un sector de propietarios que tenían tierras en la zona desde la desamortización, o reforma agraria al revés, del siglo XIX y que gracias a ella ostentaban desde entonces la hegemonía económica, política y social en el área. La desecación de la laguna iba terminar con esa preponderancia. Por ello Nicolás Vela en Benalup o Pedro Mariscal en Alcalá lideran el frente perdedor de esta fase de la batalla del agua. Las razones de esa derrota son diversas, entre ellas José Luis Blanco señala dos muy importantes: “La enorme capacidad de influencia política de sus contrincantes durante la dictadura y en los primeros años de la democracia. Fue muy difícil competir con quienes tenían acceso a los ministros y hasta al propio Franco, a los que invitaban frecuentemente a cacerías en las Lomas y fincas aledañas… Por si fuera poco, en aquellos años era habitual la contratación de decenas de jornaleros en las tareas de recolección de las diferentes producciones de la zona de la Janda (algodón, remolacha, zanahoria, naranjas, pomelos y hortalizas). Como preocuparse porque se inunden las tierras de quienes no crean empleo y apoyarles frente a los que si lo hacían”. En eso contexto se entiende  la letra de Ángel Guillén que escribió para la comparsa los Indios en 1961:
Siempre alabaré
a don José de Mora Figueroa
pues su vida es
la iluminaria para el porvenir
sabe trabajar
sin descanso con todo desvelo
llegando a emplear
en su finca a miles de obreros.
Un pueblo como este
sin don José Ramón
no tiene otro remedio
que el de la emigración.
Pues si se dedicara
a la ganadería
sólo comían unos
donde mil comen hoy día.
Luchando contra todo
ha logrado conseguir
el Plan de la Laguna
que es un nuevo resurgir
su nombre debemos bendecir
hasta morir.
Todos los pueblos vecinos
a Mora alabarán
pues de esos beneficios
también participarán
como gente agradecidas
le pedimos al Señor
que alargue la vida
del ilustre don José Ramón.
El apoyo del franquismo a la desecación de la laguna de la Janda que no sólo se concreto en base a permisos legales, sino también a través del Ministerio de Obras Públicas que llevó a cabo una buena parte de las obras de infraestructura necesarias, se explica en una especiales circunstancias. La Guerra Civil significó un antes y después en las luchas sociales y de poder en torno a la tierra. Franco, pasada la autarquía, optó por el desarrollismo y la tecnocracia que representaba el Opus Dei. En una zona donde el problema agrario había creado proyectos como el fallido de los anarquistas en Casas Viejas o el de los socialistas en Malcocinado o Torrecillas la desecación de la laguna iba a representar, en principio y a priori, una posible solución a este problema generando una gran cantidad de mano de obra. Pero el resultado de esta lucha en torno al agua no sólo fue el cambio en la jerarquía social-político-económica de la zona, la consolidación de la propiedad privada o la llegada de la modernidad sino que también significó el hundimiento de pueblos con pujanza tradicional como Alcalá, que se situaban en la cuenca alta del Barbate y el florecimiento de otros como Benalup, en el que la explotación de la antigua laguna, y en concreto las Lomas, significó durante mucho tiempo el pulmón que la historia le había negado durante otras épocas. También hay que señalar que estos cambios coinciden con el fin del carbón y la llegada de la mecanización al campo, en lo que se ha llamado crisis de la agricultura tradicional.

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