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El reinado de Minerva


El Viernes día 1 de julio pasado,  a las siete de la tarde en la Facultad de Ingenieros de Sevilla (la Cartuja) tuvo lugar la graduación de Manuel Damián Mota Cruz, de 22 años, licenciado en odontología. El que suscribe le resultan especialmente emotivas estas graduaciones universitarias de los últimos años. Seguro que hay muchas más, pero se graduaron últimamente:   Norberto, Laura Estudillo, Gema Sánchez, Lorena, Moguel, Lucía, Vero... Y resultan significativas por tres cosas:  con la mayoría de ellos tuve una relación muy buena; en segundo lugar, ahora se está graduando una generación que le ha costado un esfuerzo ímprobo hacerlo. Los que estábamos cerca de ellos somos conscientes de las presiones que tuvieron que soportar para seguir estudiando cuando el boom de la construcción permitía ganar en torno a los 3.000 euros mensuales. No eran más de cuatro o cinco varones los que aprobaban la selectividad por curso. Soy notario de los berrinches e irritaciones, de la falta de dinero… y sobre todo de los agravios comparativos con sus compañeros que no estudiaban pues tenían más dinero y posibilidades de diversión. Recuerdo que la sangría era tal entre los varones al mundo de la construcción, que en el 2005 organizamos en el centro una exposición sobre esta profesión  para que a través de trabajos grupales los alumnos descubrieran las debilidades de ese boom. Además se extendió un modelo de estudiante que ante las comparaciones y exigencias de sus iguales tenía que compatibilizar la marcha y salidas con los estudios. Al igual que la mujer ha tenido que compatibilizar el mundo del trabajo con el de la casa, esta gente de la generación de “mis niños” (2005-2010), "la generación record" o “tetas y sopas si caben en la boca”, debieron hacer  un esfuerzo sobrehumano para salir igual que todo el mundo, teniendo menos dinero y tiempo que el resto de sus compañeros, pues había que estudiar y no ser considerado el clásico empollón "malaje". Muchas veces los he puesto de ejemplo, sacando matrículas de honor en la universidad y esperándolos que vinieran de la capital para que montaran el "fiestón padre".También habría que hablar de los padres y las madres, primero tuvieron que soportar el auge del ladrillo y convencer a sus hijos para que no abandonaran; después con la crisis han tenido que sufragar los estudios y no han escatimado ahorro o trabajo suplementario necesario. Pero en tercer lugar, resultan significativas estas graduaciones por lo que aportan a B/CV. Creo que no somos del todo conscientes de la importancia que para el pueblo tiene que una parte de la generación actual haya accedido al mundo universitario y esté colaborando en que Casas Viejas dé un paso de gigante en su historia. Leía hoy que mientras que Rajoy y Zapatero necesitan intérprete para hablar con la Señora Clinton, los indignados hablan la mayoría varios idiomas y están por esas calles y plazas mostrando su descontento. Muchos jóvenes de Casas Viejas se defienden en varios  idiomas y han estado en Francia, Inglaterra, Alemania, Polonia...Estamos ante la generación más preparada y culta que ha habido en la historia de este pueblo. También es cierto que la crisis económica y política actual es importante y que a corto plazo estos universitarios tienen más dificultad que otras generaciones anteriores para encontrar trabajo. Pero, a medio plazo lo lograrán.Como decía Luis de Tapia el 14 de enero de 1933 su poesía sobre Casas Viejas.

¡Hay nombres simbólicos,
y el de Casas Viejas
tiene una marcada
desinencia ibérica!

¡Casas Viejas somos
desde la Edad Media,
y, a lo que parece,
no cambió la fecha!…
¡Casas Viejas somos
y hay que hacerlas nuevas,
pero, sobre todo,
hay que hacer escuelas!

¡Esas son las casas
que el buen pueblo anhela
para que sus hijos
dejen de ser fieras!...

¡De Zeus con rayos,
de Marte con fuerza,
del fiero Saturno
Dios que en la leyenda
devoró a sus hijos,
adivinemos Minerva!


Toda esta gente que se está graduando ( y que están representandos en estas tres fotos pero ya se pueden contar por cientos) son Minervas, son los dioses de la sabiduría y están enterrando a los Zeus, Marte y Saturno de turno. No son el futuro, son el presente. Y por eso me ha gustado tanto la foto de graduación de Mota, acompañado de su amigo Antonio, o la de Laura con sus padres, o  la de Norberto con su hermana Belén, o las que me queráis mandar de graduación que también serán publicadas, porque representan toda una generación del pueblo que con mucho más esfuerzo personal, económico y social del que parece a primera vista, están construyendo casas nuevas o escuelas: "el reinado de Minerva". Amen

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuanto engaño y cuanta responsabilidad tienen los que prometían el oro y el moro de un modelo de desarrollo que ya otros denunciaban por su insostenibilidad. Y cuanto tesón y empeño de estos "algunos" que pudieron escapar de aquella maquinaria que empujó a una generación al trabajo descualificado. En las clases que doy en la Unioersidad, había sobre todo mujeres que estudiaban una diplomatura o licenciatura ya que la construcción demandaba sobre todo hombres. Y ellas se hicieron universitarias, al amparo de los ingresos que entraban en casa. Gracias Salustiano, por ese homenaje y por tu reflexión tan acertada.
Salud y mucha alegría
Agustín

MARGA PEÑA dijo...

FELICIDADES DAMIAN¡¡¡¡¡ EL CAMINO NO ES FACIL, PERO NO ES IMPOSIBLE. LA CONSTANCIA Y LA VOLUNTAD SON LA BASE PARA CUALQUIER VICTORIA. ME ALEGRO MUCHO DE CORAZON.
UN ABRAZO

Vicente Peña Romero dijo...

Enhorabuena a todos.Y mucha suerte en el futuro que se les presenta..Mucha suerte