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El debate de los Sucesos en las Cortes



El debate en las cortes tuvo tres fases. En la primera el gobierno con Azaña a la cabeza se enroca. El día 2 de febrero decía el presidente del gobierno en las Cortes “En los sucesos de Casas Viejas, señores diputados, por mucho que se hurgue, no se encontrará un atisbo de responsabilidad para el Gobierno. En Casas Viejas no ha ocurrido sino lo que tenía que ocurrir. Planteando un conflicto de rebeldía a mano armada contra la sociedad y contra el Estado, lo que ha ocurrido en Casas Viejas era absolutamente inevitable, y yo quisiera saber quién era el hombre que, puesto en el Ministerio de la Gobernación, o en la Presidencia del Consejo de Ministros, o en cualquier otro sitio donde ejerciese autoridad, hubiera encontrado un procedimiento para que las cosas se deslizaran en Casas Viejas de distinta manera de cómo se han deslizado…”
En la siguiente sesión el gobierno continuó negando los hechos. La 8 de febrero fue dura y de allí salió la creación de una comisión parlamentaria extraoficial. La segunda fase coincide con el conocimiento de los hechos y la aceptación de los fusilamietos por parte de Azaña. El historiador Jesús Pabón, nada sospechoso de partidismo, argumenta que:” En realidad, Azaña, cuando negó los hechos el 2 de febrero, no los conocía. Los conoció, sin duda, el 19, cuando leyó el informe reservado del teniente coronel Romeu: el informe de “las negras noticias”. Y ahora, el día 23, sigue condicionando el reconocimiento de lo ocurrido a la demostración de las oposiciones, demostración a la que acomoda sus rectificaciones: y nada más. El 24 de febrero, entre una propuesta de la oposición y otra de la mayoría, el Gobierno aceptó el nombramiento de una Comisión Parlamentaria oficial que haría la investigación de lo sucedido….” Luego vino el incidente del acta de los capitanes de la guardia de Asalto en la que afirmaban que las ordenes de disparar a los campesinos provinieron directamente del gobierno.
Seguimos con Jesus Pabón: “El tercero y último round lo inició Azaña ante un hecho, previsible desde el primer momento; la declaración de Fernández Artal. El señor Artal dijo que, en efecto, en Casas Viejas, se habían cometido ejecuciones fuera de toda legalidad”. Arturo Menéndez había dimitido de la Dirección General de Seguridad… El 10 de marzo, la Comisión Parlamentaria, presidida por Jiménez Asúa, dio a conocer su dictamen...En ese mismo día – 16 de marzo de 1933- Azaña habó, por última vez y extensamente, sobre Casas Viejas, con un propósito fundamental: “este asunto parlamentariamente debe quedar ya terminado; es ta mi convicción personal y la del Gobierno”…El Jefe del Gobierno habla con naturalidad y claridad de lo ocurrido en el pueblo gaditano y de sus consecuencias: “los fusilamientos de los prisioneros”, las declaraciones de Artal y de Rojas, el procesamiento de Menéndez, las actuaciones del juez y de la Comisión Parlamentaria… En todo lo ocurrido, hay un fenómeno “que requerirá en su día una explicación, que probablemente tendrán que dar unos especialistas, porque no se explica normalmente: el silencio total” que tuvo al Gobierno en la ignorancia de lo ocurrido”. El socialista Jiménez Asua, presidente de la comisión defendiendo a Azaña, confesaba que :”había para él algo inexplicable: la ignorancia del Gobernos, durante tanto tiempo, de lo que supieron, desde el primer día, autoridades, políticos, periodistas…”
Al menos 38 días desde que ocurrieron los Sucesos hasta que Azaña, todo un presidente del gobierno, tuvo certezas. Esto le resultaba inexplicable a Asúa , al mismo Azaña y a todo el que intente comprenderlo. Pero esta tardanza sigue sin ser explicada en la actualidad y la verdad es que perjudica la imagen de Azaña y de la Segunda República.

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