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De Cantarranas a los Badalejos

El sendero que va de Cantarranas a los Badalejos es quizás el más transitado por los ciclistas locales que no se atreven con rutas más largas y prefieren senderos cortos y fáciles. Además, como todos los de esta zona, permite el disfrute de un patrimonio histórico y natural importantísimo. Dice la guía de los 300 senderos de la provincia de Cádiz: "Este sendero comunica la pedanía de Cantarranas con el tramo II del Corredor Verde Dos Bahías. Su recorrido discurre por las vías pecuarias Vereda de Cantarranas, Colada de la M esa Blanca y Padrón de la Higuera de Monte. En el transcurso del camino se atraviesan interesantes lugares como el entorno natural de los manantiales y los saltos de agua de Cucarrete, donde reside una vegetación formada por acebuches y alcornoques, abundando también una flora 
ribereña singular constituida por sauces y juncos. Se puede contemplar magníficos paisajes de campiña y monte mediterráneo denso formado principalmente por encinas, y en ocasiones de tipología adehesada, como la dehesa del Montero. La ruta finaliza en el Corredor Verde dos bahías que conduce al norte a Medina y al Sur al embalse del Celemín". 
La excursión parte de Cantarranas. Esta población pertenece a Vejer, pero los vínculos con Benalup-Casas Viejas son muy importantes. Con la desecación de la laguna de la Janda y la aparición de la agricultura intensiva en la finca de las Lomas tiene lugar el verdadero crecimiento demográfico del pueblo. Aunque sus primeros pobladores hay que relacionarlos con el establecimiento de una venta por parte de la familia del “Engomao”, aprovechando el descansadero de ganado existente enfrente al actual cortijo de Cantarranas, en la década de los veinte del pasado siglo. Tanto si hacemos la ruta a pie como en bicicleta pasamos por grandes fincas que fueron propiedad en el primer tercio del siglo XX del duque de Medina Sidonia haciendo un total de 1350 hectáreas. Así el cortijo de Cantarrana o las cercanas Herradura, Peñuelas … fincas que sufrieron numerosos incendios en el 32 y 33 y que en el 36 están apunto de incorporarse al programa de comunidades de campesinos que impulsaba José Suárez Orellana, pero que la llegada de la guerra civil en julio del 36 lo impidió. Si fueron objeto de Reforma Agraria Malcocinado, Pedregosillo, Torrecilla o los Badalejos, aunque su duración estuvo condicionada por el inicio de la contienda.  Pasado Cantarrana llegamos a los Nacimientos. Sobre un paisaje de arena nos encontramos abundantes manantiales de agua y una frondosa
vegetación, destacando una gran formación de acebuchal con alcornoque, con un gran valor ecológico y considerada como una de las más importantes de Andalucía, pues los acebuches son los más altos de los existentes en toda la región. Un poco más abajo, cruzando la carretera el terreno se empina, dando lugar a saltos de agua. Este lugar conocido como Cucarrete, ha aprovechado estos saltos de agua tradicionalmente para la instalación de molinos. Estos molinos, al igual que los de los Badalejos, Benalup o Casas Viejas son de origen árabe, aunque su estado de conservación es pésima, las huellas todavía son bien visibles y estuvieron moliendo hasta los sesenta del siglo XX. A la izquierda dejamos las ya comentadas cuevas de Algar. Malcocinado está ligado al problema agrario de la zona. Primero perteneció al marques de Negrón, luego al estado en forma de Yeguada Militar, más tarde pasó a comunidad de campesinos, convirtiéndose en el franquismo en el poblado que es en la actualidad. Pasando Malcocinado llegamos a los Badalejos. Situado en el borde norte de la mesa desde la época de los árabes hubo asentamiento humano como lo prueban sus tres molinos harineros y las huertas. En la segunda república llegó a formarse una comunidad de campesinos que no cuajó por la llegada de la Guerra Civil. En la actualidad destaca por el importante foco de ventas y restaurantes depositarias de una importante tradición gastronómica.

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