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La Guerra Civil en Benalup de Sidonia. La victoria. La falibilidad de la justicia. 1

El caso de José Lino Reyes Estudillo es paradigmático para demostrar como la diferencia entre la justicia oficial y real eran muy amplias y como pese a que formalmente los militares eran muy escrupulosos en la práctica no lo eran tanto. Es decir, que a veces se equivocaban y se les engañaba o se dejaban engañar.
José Lino Reyes Estudillo nació en la calle Revuelta, hijo de jornalero, trabajo de niño con José Espina de cabrero y con Antonio Fernández de porquero, según datos que leemos en su sumario. De familia y ambiente anarquista, se quedó con todas las ganas de irse a la zona republicana cuando el primer grupo de casaviejeños, en el que iba su hermano Antonio Lino lo hizo. Tenía veinte años, la edad que hoy los jóvenes están en la Universidad o empiezan a trabajar. Con un grupo de amigos se escondieron en el campo, en Charco Dulce, donde vivía José Monroy, el líder de los anarquistas en el 33 y padre de su novia Francisca Monroy Moreno. “Ella iba todos los días a Casas Viejas a vender leche. En los días siguientes al golpe de estado, y cuando ya estaban en Jimena el primer grupo, ella le dijo a su novio que había oído en el pueblo que un grupo de 33 familias se iban a marchar y que ella tenía la intención de unirse a ellos. Ya en el Charco Dulce, y para evitar que su padre no la dejara, metió su ropa en un cántaro y le dijo a su padre que iba a por agua. Con esa excusa se fue con José y las 33 familias del pueblo. En Jimena se encontraron los dos grupos. Durante los días que estuvieron en Jimena se casaron civilmente Francisca Monroy y José Reyes Estudillo (luego tendrían que hacerlo por el rito católico). Pasaron a Marbella y llegaron a Málaga. Antonio, José y Francisca se hospedaron en el Hotel Limonar. Cuando comenzaron las tropas a bombardear por mar y por aire la ciudad de Málaga, huyeron despavoridos del Hotel y llegaron a Vélez_Málaga a través de la carretera que une la Capital con Almería, conocida por ese bombardeo como la “caravana de la muerte”. Desde un agujero en una roca, Antonio, José, Francisca y otras personas más, presenciaron la batalla y cómo el buque “Baleares” bombardeaba desde la bahía. La depresión y la enfermedad se apoderó de Francisca Monroy. Su marido decidió llevarla al pueblo” (Francisco J. Reyes Nieto). Esta versión de la familia nos retrata la realidad de aquellos sucesos, resulta muy significativo compararla con la versión que aparece en el sumario de Pepe Lino, teniendo en cuenta que son declaraciones que tienen como objetivo la exculpación de este. Como dice su hija Pilar Reyes Monroy: “Tuvo mi madre un papel fundamental en la absolución de mi padre en el 37, ya que aconsejada por el abogado declaró que ella fue la que se lo llevó, porque en la zona roja el amor era libre, y ella quería hacerlo con él. Según mi madre pasó mucha vergüenza, pues ante todos pasó como una cualquiera, pero se trataba de que su marido saliera libre y así fue”. En su declaración en el sumario Francisca dice: “Que el veintitrés de Agosto o de Septiembre, no recuerda que mes, se marcharon los dos en dirección a Jimena y con el propósito de que por ser zona roja no pudiera reclamar a la declarante su familia pero que en el camino se encontraron a dos escopeteros rojos que los llevaron a Campanillas donde estuvieron viviendo hasta la ocupación de Málaga… y que al ocuparse Málaga las fuerza de Falange les mandaron volver a su pueblo marchando a Marbella donde se les dio un salvoconducto.” Nótese la ausencia a referencia alguna a la caravana de la muerte.
En la fotografía José Lino Reyes Estudillo y Francisca Monroy Moreno

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