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EL ESPERPENTO DE LOS DIARIOS ROBADOS DE AZAÑA. 1

Azaña, mitad actor y mitad autor escribió unos diarios sobre su vida política. En plena Guerra Civil quiso ponerlos a salvo enviándoselos a Ginebra a su cuñado Cipriano Rivas Cherif donde era embajador. Allí, en 1937, un diplomático español, Antonio Espinosa, consigue robarle tres diarios, los correspondientes a los años 32 y 33, que los va a utilizar como aval para “justificar” la fecha tardía de su deserción e incorporación a la "España Nacional". Una vez que los diarios estuvieron en manos del aparato de propaganda franquista, fueron parcialmente publicados. De los diversos temas de estos dos años al aparato propagandístico el que más le interesaba era Casas Viejas. A este contexto pertenece el artículo de ABC de Sevilla (el de Madrid pertenecía al bando republicano) con fecha 2-10-1937. Dice así:”Cuando la pluma de Azaña topa con el nombre de Casas Viejas, vira en redondo como el supersticioso huye del vocablo maléfico. Azaña, que del más liviano tema hace literatura, y rellena sin agotarse página con los chismes o cotilleos que mantiene en servicio…El historiador que quisiera averiguar por lo que se dice en las Memoria lo que ocurrió en Casas Viejas, quedaría desfraudado y apenas sabría nada”. No hace falta haber leído los diarios originales para percatarse de la falsedad de estas afirmaciones, si seguimos leyendo el artículo nos damos cuenta que es mucho y muy importante lo que Azaña dice de Casas Viejas en sus Diarios. “El día 11 de enero de 1933 se encuentran estas líneas: Llamo a Casares y me cuenta que casi toda la provincia de Cádiz está revuelta. Se han mandado muchos guardias con órdenes muy recias. Espera acabarlo todo esta misma noche. El día trece escribe: “ Por la mañana también y antes de salir yo al despacho, había venido Casares, que me contó la conclusión de la rebeldía de Casas Viejas, de Cádiz. Han hecho una carnicería, con bajas en los dos bandos. Algunos periodistas empiezan a decir que el Gobierno se excede (¿) en la represión. “El Socialista” trae un artículo en el galimatías que usa Zugazagoitia, “tomando posiciones” sobre el particular. No piensan lo mismo sus ministros, en particular Prieto. Fernando de los Ríos me dice que lo ocurrido en Casas Viejas es muy necesario, dada la situación del campo andaluz y de los antecedentes anarquistas de la provincia de Cádiz. Por su parte, Largo Caballero declara que mientras dura la refriega el rigor es inexcusable”. Ni una palabra de pesadumbre por lo ocurrido. Casas Viejas parece un hecho corriente y normal, tal vez por demasiado previsto. Azaña se abroquela con las declaraciones de los ministros socialistas, que juzgan necesario e inexcusable lo sucedido. No se puede olvidar que los sublevados eran sindicalistas y que por entonces la eterna batalla entre la CNT y el socialismo, se libraba con encarnizamiento, pues los socialistas aprovechaban la fuerza del Poder para aplastar a sus rivales. De ahí la gran alegría que experimentaron los tres ministros socialistas al conocer la violencia con que se había exterminado la rebelión sindicalistas del Sur. El 13 de febrero, Azaña escribe estos dos renglones que denuncian la preocupación que le roe: “Tengo malas noticias de los de Casas Viejas. Me temo lo peor.” Coincide la confesión con la llegada de los parlamentarios y periodistas que regresan aterrados por lo que han visto en el pueblo gaditano. Se conocen ya las órdenes del Gobierno a la fuerza pública para que ésta no hiciese ni heridos ni prisioneros. El Gobierno carga la culpa de lo sucedido a los agentes. Azaña afirma en plena sesión que ellos no tienen en lo debatido la menor responsabilidad. ¿Dónde se fueron aquella satisfacción de los Ríos y de Largo Caballero por lo ocurrido, y aquellas órdenes recias para acabar pronto? El monstruo se agazapa cobarde en sus Memorias. Más su propia debilidad tiene la voz dura y fuerte de una acusación “Vuelvo al ministerio. Esplá me trae el informe reservado hecho por el teniente coronel Romeu, sobre lo de Casas Viejas. Negras noticias. (19 de febrero de 1933) También le he dicho (a Alcalá Zamora) la mala impresión que tengo de Casas Viejas. (21 de febrero de 1933) ¿Cuáles son esas malas noticias? ¿Por qué esa mala impresión? Azaña cada vez está más parco y más reservado y más silencioso”.
En el lateral la tumba de Montauban, cerca de donde también descansan los restos de María Cruz Jiménez

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