Ricardo Rodríguez Pérez Blanco. En el centro


Uno de los personajes más importantes de los dos primeros tercios del siglo XX en la vida cotidiana de Benalup-Casas Viejas fue el propietario del bar de la Alameda. Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco nació a las cinco de la mañana un 29 de junio de 1878 en la aldea de Casas Viejas. Su padre Andrés Rodríguez  era natural de San Roque de donde era la familia materna, pues la paterna era de los Barrios. Su madre Isabel Pérez-Blanco era de Medina Sidonia, familia con ciertas posesiones, que una parte emparentó con los Vela y otra con los Estudillo. Es por tanto el prototipo de los casasviejeños, que una parte procede de Medina y otra de la serranía de Málaga previo paso por el campo de Gibraltar. No se sabe la fecha exacta en la que empezó a explotar el bar de la Alameda, (que antes había sido casa de Cantalejo, aquel propietario asidonense que marchó a Méjico y había dejado esa propiedad a los Alcántara en concepto de comisión por los tratos realizados con la familia Vela a quien había vendido sus posesiones) pero por las declaraciones que hace en el sumario de 1937 sería sobre principios del siglo XX, ya que dice "que lleva treinta años al frente de la misma"Por la época en que empezó a explotar el bar, se casó, concretamente el 27-10-1905 con María Luisa Barberán Romero con la que tuvo tres hijos. Después de morirse ésta empezó una relación con Josefa Mateos Ruiz, sin estar casado por la iglesia, cosa que no hace hasta 1938, inmediatamente después de finalizar el proceso sumarial que le hicieron al principio de la guerra civil. Con ella tuvo otros tres hijos.
Aunque no tenemos muchos datos, las fuentes manejadas nos indican que Ricardo Rodríguez es un personaje relevante en el pueblo durante la época que le toco vivir. No sólo porque regentaba el bar más importante y céntrico del momento, sino porque lo vemos participando en todos los movientos importantes que se dan en el pueblo. En 1920  la élite del pueblo del momento, a nombre del casino de labradores solicitan la instalación del teléfono en el pueblo. La lista la encabezaba Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco. Hombre progresita y tolerante durante la segunda república no escondió sus preferencias políticas por este régimen. Esto decía su amigo Baltasar Alcántara en 1937 : "En contestación a su oficio fecha 10 del corriente sobre la actuación política del vecino de esta Ricardo Rodríguez Pérez- Blanco siempre se le conocieron ideas republicana pero nunca hizo manifestaciones públicas, siendo su conducta intachable tanto moral como política. Después del Movimiento Nacional en todas las suscripciones patrióticas que ha habido en esta Aldea para el sostenimiento del ejército Nacional ha acudido con entusiasmo y siendo amante al Instituto de la Guardia Civil teniendo amistades con individuos de dicho instituto. Dios Guarde a V.D  muchos años, para bien de sus subordinados. Benalup de Sidonia 14 de agosto de 1937. Firmado Baltasar Alcántara” . No se sabe si por la profesión que tenía o por forma de ser lo cierto es que su bar lo frecuenta todo tipo de clases sociales y tiene amistad con los distintos sectores  de Casas Viejas. Mintz cuenta en los anarquista de Casas Viejas como Ricardo no caía en las arbitrariedades del mayor propietario en la Restauración, su pariente Antonio Vela Pérez-Blanco: " Esto molestaba invariablemente a Ricardo, quien siempre servía a cada uno por su turno. Una vez le dijo: "Yo no vivo de usted sólo." Ricardo siempre fue muy reservado y serio con él, lo que justifica la popularidad que tuvo el bar durante años. Todavía es el lugar donde los trabajadores reciben su paga. Una vez, Don Antonio entró en el bar Ricardo, donde los hombres estaban tomando café, y les dijo que estaban derrochando su dinero. Ricardo le contestó que se fuera a tomar su café a su casa, porque, sino, los trabajadores no volverían. En esa época el café valía una perra chica (cinco céntimos)". En su bar trabaja también Mariana Lago, la que luego sería esposa de Pedro Moya Paredes e hija de Fernando Lago Casares. Esta va a seguir trabajando allí en el primer franquismo, cuando su marido está primero en el maquis y después en la cárcel. En esas condiciones se establecen amistades y solidaridades que iban a durar toda la vida. 
El hecho central que va a cambiar su vida, como la de Casas Viejas como la de España es la Guerra Civil. Un hombre como Ricardo que tenía el bar más importante del pueblo, que había simpatizado por la república y que practicaba unas pautas sociales abiertas y tolerantes era inevitable que le afectara de lleno la Guerra Civil. Fruto de las disputas internas del franquismo local ocurre el affaire de la radio Castilla.  Los hechos ocurrieron el 7 de julio, la denuncia se hace efectiva, ingresando en la prisión de Cádiz el 22 de julio, de la que no saldrá hasta el 9 de octubre del mismo año, 78 días de prisión. El proceso se resuelve a favor de él por la decidida intervención de Baltasar Alcantara, de Juan Pérez-Blanco y del Padre Muriel. Ricardo se casa por la iglesia después de este incidente y se adapta a las nuevas circunstancias que le marca la historia del pueblo. A principios de los cuarenta Ricardo vendió su casa en la calle San Elías número 1 que se utilizaba como escuela y le compró a Baltasar Alcantara, el albacea de Cantalejo, el bar. Un momento importante del bar es cuando se sustituye el viejo sombrajo por la marquesina. Esta fue construida por Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco en 1951, como aparece en un documento, del 10 de junio de 1952, que en la actualidad es un icono en el urbanismo de B/CV. Luego toma las riendas del negocio su nieto  Ricardo Rodríguez Sánchez, que por distintas circunstancias ha conseguido unir en su patrimonio aquella vieja casa de la Alameda de José Cantalejo, que con los Alcántara se dividió en dos.  Parece un caso típico de mimetismo del personaje con su negocio y con la relación con el pueblo. Tanto tiempo los tres juntos que se intercambian los papeles, convirtiéndose en un sistema de tres elementos relacionados entre sí y que las variaciones de uno afecta al conjunto. Cuando conseguí la foto y la escaneé  sus rasgos físicos me confirmaban como me lo imaginaba, serio, con bigote, con pinta de ecuánime y licenciado en mundología. Un hombre que ha vivido en un sitio central la historia de su pueblo no puede ser otra cosa al irse adaptando al paso del tiempo que parte central de ese pueblo y de esa historia.

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